Si bien la economía mexicana se ha “despetrolizado”, al disminuir la participación del petróleo en la composición del Producto Interno Bruto (PIB), las finanzas públicas todavía son altamente sensibles por la vía de la renta petrolera que generan las exportaciones de crudo, por lo que un aumento de precios internacionales del petróleo como el que vemos actualmente sí aportará mayores ingresos a las arcas públicas, aunque esta ventaja será parcial.
El economista Víctor Gómez Ayala, director de Inteligencia de Datos de la Fundación Rafael Dondé, recuerda en entrevista que, así como aumentan los precios internacionales del petróleo –que están cerca de alcanzar 100 dólares el barril—, también aumentan los precios de derivados como las gasolinas, un producto del cual México es un significativo importador al no ser autosuficiente con su producción nacional.
Sin embargo, el experto también recuerda que la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador tiene un compromiso por mantener lo más bajo posible los precios de las gasolinas en el mercado interno, para lo cual ha tenido que subsidiar los impuestos a las gasolinas, específicamente el Impuesto Especial Sobre Producción y Servicios (IEPS).
“Tenemos como ventaja que, cuando suben los precios petróleo, sube la renta petrolera, pero en gasolinas se necesita estimular los precios con una reducción al cobro del IEPS. Lo que se gana con la renta petrolera se pierde en parte porque los precios inciden en las gasolinas, lo que implica que el gobierno deje de recaudar una fracción del IEPS”, comenta Víctor Gómez.
De momento, el balance para las finanzas públicas todavía es positivo, considera el experto, aunque advierte que el margen entre los ingresos de la renta petrolera y los apoyos fiscales a los precios de las gasolinas en el mercado interno cada vez es más estrecho.
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“México es de los pocos países que ha podido balancear las variaciones de los precios del petróleo y sus derivados; dependiendo de las tendencias pegará a las finanzas públicas. En efecto, el crecimiento en los precios del petróleo es positivo, aún con el apoyo al IEPS, pero el efecto es menor por la combinación de políticas aplicadas en los últimos años”, comenta Víctor Gómez.
A mayor respaldo a Pemex, menor beneficio para las finanzas públicas
Al presente, el precio de la mezcla mexicana de petróleo crudo se ubica en 86.21 dólares por barril, reflejo de la volatilidad que ha observado el mercado internacional por varias razones, como la mayor demanda de combustibles en el mundo, las tensiones geopolíticas en la frontera de Rusia y Ucrania y hasta las expectativas sobre las próximas alzas de la tasa de referencia de Estados Unidos.
Para saber qué tanto beneficia a México y, en particular, a las finanzas pública la actual racha de alza de precios internacionales del petróleo, el experto considera que es necesario observar tres factores: que se mantenga la tendencia alcista de los precios, el desempeño de la tasa de inflación y también el respaldo financiero del gobierno federal a Petróleos Mexicanos (Pemex).
“¿De qué dependerá el margen positivo? Dependerá de la trayectoria y, sobre todo, de la trayectoria de la inflación para saber qué tanto margen se tiene para manejar la política de estímulos como se ha manejado hasta ahora y las ayudas a Pemex, con la reducción de la carga fiscal”, considera el experto.
De manera que mientras más recursos de la renta petrolera se destinen a Pemex, menor será el margen de ganancia para las finanzas públicas.
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“Mientras mayor beneficio del alza de precios del petróleo se transfiera a Pemex, con reducción de la carga fiscal, lo que el gobierno recibirá será cada vez menor y lo mismo si se tiene que compensar el IEPS”, advierte el economista.
Petróleo participa con 3.5% del PIB
Víctor Gómez hace ver que, así como están en alza, los precios de petróleo también pueden enfrentar una racha de descensos por diferentes razones, como ocurrió con la aparición de la pandemia del Covid-19 ya que, ante el confinamiento, cayeron la demanda y los precios.
“Hay que ver la contraparte. Cuando los precios bajan, el efecto neto también es negativo. En 2020, los precios se colapsaron y el gobierno dejó de estimular el IEPS. Los precios de las gasolinas cayeron aun cobrando el IEPS completo, por lo que la caída tiene un impacto mayor en relación con la recaudación”, refiere el experto.
Víctor Gómez –que fue economista senior en la Casa de Bolsa Finamex— reconoce que México ha dado pasos hacia adelante para “despetrolizar” su economía, ya que en la década de 1980, la producción petrolera contribuía en 20% del PIB, pero actualmente participa con aproximadamente 4%, muy cerca de la porción de 3.5% que aporta la producción agropecuaria.
En este cambio han intervenido, por un lado la caída en la producción desde hace dos sexenios, pero también las reformas fiscales que se han aplicado en México a través de los años, la más reciente en el sexenio pasado, que han permitido robustecer las finanzas públicas por la vía de la recaudación de impuestos.
“Hace unos años, 40% de los ingresos públicos dependían del petróleo y hoy la proporción es de 15% o 16%”, dice Víctor Gómez.
No obstante, “las finanzas públicas son el último resquicio de la economía que todavía es muy sensible a los precios del petróleo”, lo cual tiene que revisarse porque no “no es deseable que una parte de la economía dependa de factores externos”, como es el caso de los petroprecios.
“La estructura tributaria del país todavía es frágil, incluso al comparar a México frente a países de Latinoamérica, por la herencia de la atadura a los precios del petróleo”, concluye el experto.
GC





