La política monetaria de México ha perdido credibilidad sobre el cumplimiento de la meta de inflación a su objetivo de 3%, debido al relajamiento prematuro que aplicó el Banco de México (Banxico), al reducir la tasa de referencia de manera continua desde 2024 y durante todo 2025, sin haberse cerciorado antes que la tasa de inflación llegara a su meta.

Así lo consideró Alfredo Coutiño, director para América Latina de Moody’s Analytics, en el reporte “Estabilidad de precios requiere revertir el relajamiento monetario”, en el cual destaca que la tasa de inflación no ha logrado disminuir como lo esperaba Banxico, sobre todo la inflación subyacente —que elimina los precios más volátiles— ya que este indicador cerró 2025 en 4.3%, cuando en 2024 concluyó en 3.7%. 

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El experto considera que, en aras de impulsar el crecimiento económico, Banxico se adelantó a recortar la tasa de referencia en 2024, ciclo que continuó en 2025. En el primer año, la tasa recibió un “tijeretazo” de 125 puntos base, pero en 2025, la reducción fue de 300 puntos base.

Antes de tomar una decisión sobre el recorte de la tasa de referencia, el Banco central debió esperar a que la tasa de inflación bajara a su objetivo, para garantizar que no hubiera un repunte anticipado de la demanda de mercancías con una menor tasa de interés y que, por tanto, se activara un alza de la inflación.

Sin embargo, la decisión apresurada de Banxico “ocasionó un ajuste monetario incompleto, ya que el relajamiento prematuro no eliminó las presiones de la demanda generadas por el exceso de liquidez monetaria, lo que obstaculizó la convergencia de la inflación subyacente hacia el objetivo central de 3%”, explicó Coutiño.

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El experto hizo ver que la actuación adelantada del Banco central evidenció una “prisa de las autoridades por ayudar a la economía a salir de su prolongada debilidad”.

Si bien Banxico insiste en establecer fechas aproximadas sobre la convergencia de la inflación a su objetivo puntal de 3%, esta se ha aplazado en diferentes momentos. En su más reciente decisión de política monetaria, el Banco central estableció como fecha tentativa el tercer trimestre de 2026.

No obstante, los analistas del sector privado y los actores económicos no parecen confiar en estas previsiones.

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“A pesar de que los mercados anticipaban los recortes de tasas, con base en las preferencias reveladas de la mayoría de los subgobernadores, sus expectativas de inflación no prevén que se alcance una inflación de 3% para finales de 2026”, refirió Coutiño.

Es más, en el caso de la inflación subyacente, las mismas encuestas de expectativas económicas de Banxico recabadas entre analistas del sector privado evidencian que estos no esperan una convergencia este año, al esperar que la subyacente terminará 2026 con 3.8%. “Es decir, el mercado no cree en la efectividad del manejo monetario implementado por el Banxico”, consideró el experto.

Asimismo, el hecho de que la inflación subyacente haya presentado mayor resistencia a disminuir, al meterse por encima de 4% en el segundo semestre de 2025, es un indicador que la política monetaria actual no ha ayudado a hacer bajar el nivel general de precios de manera más efectiva.

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En este sentido, la manera de que Banxico pueda cumplir con la meta de inflación de 3% y que además pueda recuperar su credibilidad entre los actores económicos y los analistas consiste en modificar su política monetaria, lo que implica suspender el ciclo de recortes a la tasa de referencia.

“La única manera en que Banxico puede lograr la convergencia inflacionaria es mediante el resarcimiento de la pérdida de credibilidad, a través de un golpe de timón. Esto implica la reversión del relajamiento monetario mediante un apareamiento de las condiciones monetarias, de tal manera de regresar la tasa de interés real al territorio restrictivo. La reversión monetaria sería una condición necesaria y suficiente para reducir la inflación subyacente hacia 3%”, concluyó Coutiño.

GC