La Asociación Mexicana de Ferrocarriles (AMF) pidió preservar la competitividad y las condiciones de inversión del sector ante la propuesta de actualizar los derechos aplicables a las concesiones ferroviarias, incluida en el Paquete Económico 2027.

La iniciativa contempla actualizar la tasa que se cobra por la explotación de vías férreas, con el propósito de financiar la planeación, supervisión y mantenimiento del Sistema Ferroviario Mexicano.

Ante la propuesta, la AMF informó que se encuentra analizando las modificaciones propuestas a la Ley Federal de Derechos y consideró necesario tomar en cuenta la estructura económica y fiscal del ferrocarril de carga, debido a que se trata de una industria intensiva en capital y con altos niveles de reinversión.

Para dimensionar las necesidades financieras de esta actividad, el organismo señaló que el sector ferroviario mexicano ha invertido más de 16 mil millones de dólares en la modernización y ampliación de la capacidad del sistema.

Los recursos se han destinado al mantenimiento y rehabilitación de vías, la renovación de locomotoras y carros especializados, así como al desarrollo de terminales y tecnología, mientras que las inversiones de capital, conocidas como CAPEX, equivalen aproximadamente al 100% de la utilidad neta del sector.

A estas necesidades de reinversión se suma que, desde 2019, las empresas ferroviarias perdieron la posibilidad de acreditar el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) aplicado al diésel, lo que representa un impacto equivalente a casi el 5% de sus ingresos anuales, de acuerdo con la asociación.

El sector tampoco tiene acceso al diésel a precios internacionales y enfrenta costos adicionales relacionados con la seguridad y la protección de la carga, los cuales representan aproximadamente el 3% de sus ingresos.

Pese a estas condiciones, la AMF sostuvo que el ferrocarril de carga mexicano es uno de los más competitivos a nivel internacional en precio, con un promedio de USD $0.03 por tonelada-kilómetro, comparable con los sistemas más competitivos de América y Europa.

La asociación agregó que el ferrocarril de carga ha alcanzado una participación de 27% en el mercado terrestre de mercancías frente al autotransporte, aun bajo las condiciones relacionadas con el precio del diésel y los gastos adicionales en seguridad.

Durante los últimos 28 años, el sector ha realizado inversiones para ampliar, mantener y modernizar la infraestructura ferroviaria del país, un esfuerzo que, según la AMF, también ha fortalecido la capacidad y competitividad del sistema.

Ese proceso ha permitido consolidar la confianza y colaboración con los ferrocarriles de Estados Unidos y Canadá, que continúan apostando por el mercado mexicano y por el potencial de Norteamérica como una de las regiones económicas más dinámicas y competitivas del mundo.

En este contexto, la asociación afirmó que el ferrocarril es un actor fundamental para alcanzar los objetivos del Plan México, por lo que consideró necesaria la instrumentación de mecanismos que permitan mejorar gradualmente la planeación financiera y de las inversiones en esta industria.

Una mayor participación del ferrocarril también permitiría reducir la circulación de vehículos pesados en las carreteras, principalmente en los recorridos de larga distancia, con beneficios para la seguridad vial y la conservación de la infraestructura.

Junto con estos beneficios, el transporte ferroviario puede disminuir hasta en 80% las emisiones de gases de efecto invernadero por tonelada transportada y brindar certeza tributaria respecto al consumo legal de diésel.

Frente a la discusión de los cambios a la Ley Federal de Derechos, la AMF refrendó su disposición para trabajar con las autoridades en la construcción de alternativas que permitan fortalecer la recaudación, preservar la competitividad y mantener las condiciones necesarias para continuar invirtiendo en la infraestructura ferroviaria del país.