La producción nacional de granos enfrenta una “tormenta perfecta”, debido a que en el primer semestre de 2025, se han cosechado 30.3 millones de toneladas métricas, cifra que implica una disminución de 8.6% en relación con el mismo lapso de 2024.

Esta situación se debe a un conjunto de factores, como la sequía en algunos estados y lluvias en exceso en otras regiones del país, así como disminución de precios y falta de políticas públicas que den incentivos a la productividad, informó Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA), en su reporte “La tormenta perfecta del sector granelero”.

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Los productores agrícolas enfrentan un entorno desfavorable: caída de precios internacionales, alza de costos internos, falta de rentabilidad y seguros, y ausencia de políticas públicas integrales. Todo ello se traduce en menor producción, menor autosuficiencia y mayor riesgo para el abasto nacional”, advirtió el reporte.

Ante una menor producción, la economía mexicana ha aumentado sus importaciones de granos básicos, como maíz, frijol, arroz y trigo, al haber ingresado en el primer semestre 39.8 millones de toneladas métricas del extranjero, esto es un aumento de 4.8%, en comparación con igual lapso de 2024.

Lo anterior indica que México compró más granos de los que produce internamente para abastecer la demanda de los consumidores nacionales, quienes de enero a junio, requirieron 69.9 millones de toleras métricas.

En este sentido, nuestro país logró satisfacer 43.3% de la demanda interna de granos, es decir menos de la mitad. Cuando en el primer semestre del año pasado, México tuvo una autosuficiencia de granos de 46.9%.

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De todos los granos, el caso del maíz es especialmente grave, ya que la producción se ha limitado por la sequía que ha afectado a Sinaloa, además de que los agricultores han tenido que lidiar con bajos precios por la venta de su maíz.

De enero a junio, la producción del país pudo atender solo 48.4% de la demanda interna del grano, insumo básico para la tortilla y otros alimentos derivados del maíz.

Respecto al trigo, México tiene una autosuficiencia de solo 21.8%, que según GCMA, es la más baja en 40 años. Mientras que en el caso del arroz, las cosechas nacionales solo alcanzan para atender 20.1% del consumo interno, lo que indica que el mercado mexicano depende de las importaciones.

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El panorama es más favorable para la siembra y cosecha del frijol, ya que la autosuficiencia es de 88.9%, lo que refleja una recuperación respecto a años pasados.

GCMA insistió en que los programas para el campo de la presente administración están enfocados en ofrecer asistencia a los pequeños productores, pero sin atender a los grandes agroindustriales que son los que generan los mayores volúmenes de alimentos que se consumen en el país y que se exportan.

De ahí la necesidad de modificar las políticas del campo, con programas de crédito y seguros, inversión en infraestructura hídrica para modernizar el riego agrícola y planes de fomento a la rentabilidad que abarquen tecnología, créditos, coberturas y esquemas de comercialización.

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México enfrenta una tormenta estructural, no temporal. Sin apoyo real a los productores, el país compromete su capacidad de producir sus propios alimentos. La seguridad alimentaria no es un lujo: es una necesidad estratégica. Sin productores rentables, no hay grano, no hay campo, no hay nación”, concluyó el reporte.

GC