Para BBVA Bancomer, la decisión de cancelar el Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) fue un daño innecesario y autoimpuesto por el gobierno de Andrés Manuel López Obrador (AMLO).
En un análisis elaborado por el área de estudios económicos, los economistas de la institución financiera privada advierten que tanto los mercados como los inversores nacionales e internacionales estaban concediendo al nuevo gobierno el beneficio de la duda.
“Pero esto parece estar cambiando en las últimas semanas. Antes de que la incertidumbre comenzara a crecer, se creía que el aeropuerto de Texcoco terminaría probablemente siendo construido con posibles modificaciones para reducir los costos y la probable rendición de cuentas para reducir la posible corrupción”, señalan.
Sin embargo, y a pesar de que el gobierno próximo consultó a técnicos que expresaron su opinión: el proyecto actual era la mejor opción, se habrían disparado ellos mismos en el pie.
“La visión benigna con respecto al nuevo gobierno fue apoyada por nombramientos apropiados del gabinete en el equipo económico y por mensajes macroeconómicos sólidos. En nuestra opinión, este daño auto infligido era innecesario. En nuestra opinión, es arriesgado enviar una señal de que el enfoque de las políticas económicas podría ser discrecional”, acusan los expertos de BBVA Bancomer.
Asimismo, advierten que, en el futuro, es probable que haya un período de control de daños, pero la confianza está dañada, fustigan. “El resultado ha puesto a México en el mapa en un momento delicado de aumento de las tasas de interés en Estados Unidos”, lamentaron.
Ct