El presidente Andrés Manuel López Obrador informó este miércoles que continúan adelante las conversaciones entre su gobierno y Grupo México para resolver el conflicto por unos tramos ferroviarios concesionados a Ferrosur, pero que este eventual entendimiento no implica el pago de una indemnización económica a la empresa, sino una “compensación” en especie.

La noche de ayer circularon versiones de prensa en el sentido de que el gobierno federal y Grupo México habían solucionado el conflicto por tres tramos de ferrocarril ubicados en Veracruz, concesionados a Ferrosur, y que el gobierno pretende absorber bajo administración estatal, a través de la empresa de gobierno Ferrocarril del Istmo de Tehunatepec.

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En particular, el gobierno de López Obrador tiene interés en el tramo Coatzacoalcos-Medias Aguas, que mide 120 kilómetros, y que se considera estratégico para el desarrollo del proyecto industrial y logístico Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec (CIIT).

El presunto acuerdo implicaba el pago de unos 7,000 millones de pesos (mdp) a Grupo México como indemnización.

Sin embargo, López Obrador desmintió estas versiones y aseguró que el acuerdo todavía está en proceso de negociación y que no considera el pago de indemnizaciones a Ferrosur —empresa de Grupo México— que tiene la concesión de los tres tramos de ferrocarril desde 1998.

“Sí se va a llegar a un acuerdo, pero no es de dinero”, comentó el mandatario en su conferencia de prensa de esta mañana.

No es una expropiación, es el rescate de la concesión (…) el permiso de paso (derecho de vía) y se va a hacer una revisión de las concesiones sobre las vías que están en poder de Grupo México”, agregó el mandatario.

López Obrador explicó que su gobierno considera “compensar” a Grupo México con una ampliación de las concesiones de ferrocarril que la empresa tiene en otros sitios del país y que ya están próximos a vencerse.

Con la “recuperación” de la concesión del tramo de Coatzacoalcos-Medias Aguas, el gobierno federal tendrá el control de los ferrocarriles que ya existen y los que están en desarrollo en el sur-sureste del país.

“Lo que se busca es rescatar el tramo de concesión de 120 kilómetros para tener todo el circuito del Tren Maya y los trenes de Guatemala-Ixtepec, de Salina Cruz a Coatzacoalcos y de Coatzacoalcos a Palenque”, comentó López Obrador.

Una vez que el gobierno y Grupo México se pongan de acuerdo sobre cómo pasará el control de los tres tramos de ferrocarril de la empresa a la paraestatal Ferrocarril del Istmo de Tehuantepec, entonces se establecerá un convenio sobre cómo se intercomunicará el sistema ferroviario nacional.

Este tramo (Coatzacoalcos-Medias Aguas) pueden ellos usarlo pagando una cuota para llegar al puerto de Coatzacoalcos. Si el Tren Maya o el Ferrocarril del Istmo quieren pasar hacia el centro del país, pagarán una cuota Grupo México. Si la empresa quiere entrar al sur, pagará una cuota”, explicó el mandatario.

La disputa por los tres tramos de ferrocarril que reclama el gobierno alcanzó su momento más álgido el viernes pasado, cuando el gobierno federal publicó un decreto que declaraba como asunto de “utilidad pública” esos activos y ordenaba su “ocupación temporal” para entregarlos a la paraestatal Ferrocarril del Istmo de Tehuantepec.

De manera paralela, elementos de la Secretaría de Marina (Semar) concurrieron viernes a las instalaciones del tramo Coatzacoalcos-Medias Aguas para hacer acto de presencia y dar cumplimiento al decreto.

El lunes, López Obrador hizo responsable a Grupo México de la situación al acusarlo de reclamar una indemnización excesiva de 9,500 mdp para regresar al Estado las concesiones de los tres tramos de ferrocarril.

GC