La actividad industrial de México enfrentará en 2026 un escenario condicionado por la demanda externa, la inversión productiva y el entorno comercial, particularmente por la relación con Estados Unidos, anticipó Grupo Financiero Monex.

En un análisis, la institución financiera señaló que los datos al cierre de 2025 confirmaron que el sector industrial atravesó un año marcado por bajo dinamismo y ajustes sectoriales relevantes.

Con base en cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), la producción industrial reportó una disminución de 1.3% anual (cifras originales), con lo que acumuló dos años consecutivos en contracción. Se trata de la caída más profunda desde 2020 y, según el documento, “evidenciando una fragilidad estructural que aún no logra revertirse”.

Al interior del sector, los cuatro grandes rubros de actividad registraron retrocesos en cifras originales, reflejando una debilidad generalizada en el aparato industrial.

Monex indicó que, aunque la construcción mostró una recuperación relevante en el cuarto trimestre (4.3% anual), la persistente debilidad en la manufactura limitó una mejora más amplia del conjunto industrial.

Asimismo, advirtió que la desaceleración en las ramas vinculadas al comercio exterior “continúa siendo un factor restrictivo, antes su marcada sensibilidad al entorno internacional”.

Bajo este contexto, la institución proyectó que en 2026 podría observarse un desempeño moderado, apoyado en una base comparativa más favorable y en la continuidad de proyectos de construcción, aunque sujeto a la evolución de la demanda externa, la inversión productiva y el entorno comercial.

A lo anterior, se suman los riesgos asociados a la revisión del tratado comercial entre México, Estados Unidos y Canadá, el T-MEC, en julio de 2026, así como por la cautela empresarial en las decisiones de inversión ante la persistente incertidumbre comercial”, concluyó.

En cifras ajustadas por estacionalidad, la actividad industrial registró una contracción de 1.14% anual en 2025, después de que en el año previo había retrocedido 0.61%.

La debilidad respondió principalmente al desempeño de la minería, que acumuló una caída de 6.20%, con lo que sumó su segundo año consecutivo en terreno negativo.

En tanto, la generación, transmisión, distribución y comercialización de energía eléctrica, suministro de agua y gas natural por ductos al consumidor final, considerados servicios básicos, disminuyeron 0.16%, ligando tres años consecutivos con variaciones negativas.

Por su parte, la construcción retrocedió 1.06%, mientras que la manufactura cayó 0.36%, también por segundo año consecutivo, de acuerdo con los datos del Indicador Mensual de la Actividad Industrial (IMAI).