El accidente ocurrido en un pozo de carbón de la instalación minera El Pinabete, ubicada en la zona carbonífera de Coahuila, cumple este sábado un mes de haber ocurrido, sin que se haya cumplido el ofrecimiento del gobierno federal de localizar a los 10 trabajadores mineros que quedaron atrapados en el interior y entregárselos a sus familiares.

Sin la maquinaria ni los elementos de seguridad y rescate que durante tres semanas continuas intentaron infructuosamente localizar a los trabajadores desaparecidos, los familiares rindieron un homenaje este sábado con una misa, bajo el rito católico, para recordar a los trabajadores y reconocerlos como apreciados integrantes de la comunidad.

La ceremonia tuvo una afluencia limitada, ya que solo asistieron los familiares y algunas autoridades, como la presidenta municipal de Sabinas, Diana Haro, y la coordinadora Nacional de Protección Civil, Laura Velázquez, quien estuvo a cargo de las labores de rescate durante tres semanas.

Los familiares llegaron con fotos de los trabajadores desaparecidos, flores y globos y participaron en la misa que se celebró debajo de una carpa.

Después de la misa, dos personas por familia tuvieron autorizado acercarse al pozo de carbón, donde ocurrió el siniestro, para depositar una ofrenda en memoria de los mineros.

La semana pasada, cuando se interrumpieron las labores de búsqueda a cargo de Protección Civil, el presidente Andrés Manuel López Obrador informó que se pagará una indemnización a las familias de los 10 mineros desaparecidos, cuyo monto se desconoce de momento, y que además continuarán las labores de rescate pero bajo otras técnicas y procedimientos.

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Durante tres semanas, personal del Ejército y de Protección Civil intentó ingresar a través del mismo pozo que se siniestró y desde otro pozo vecino, pero fue prácticamente imposible entrar y buscar en el interior del yacimiento, debido a la constante inundación del espacio por aguas subterráneas que fluían en el predio donde se encuentra El Pinabete.

El nuevo plan de las autoridades consiste en la excavación de un tajo a cielo abierto, que implica retirar tierra, piedras y otros elementos desde la superficie y hacia adentro de las capas de la tierra, lo cual tardará un lapso de entre seis y 11 meses. La autoridad responsable de esta misión será la Comisión Federal de Electricidad (CFE).

En breves palabras a la prensa, Laura Velázquez informó que el próximo lunes comenzarán los trabajos para abrir el tajo, que permitirá despejar el terreno y tener una mejor perspectiva del interior del pozo.

GC