El presidente de la Asociación de Bancos de México (ABM), Emilio Romano, reconoció que 2025 ha sido un año de muchos retos para el sector financiero; sin embargo, mencionó que también se convirtió en un año de grandes oportunidades.
“Estamos muy satisfechos porque ha sido un gran año… Es un año que nos ha retado, pues hemos tenido que confrontar temas desde lo que pasó con las (sanciones a algunos bancos por parte de autoridades estadounidenses) y luego los cambios que ha habido en materia legislativa… las propuestas”, expuso.
En reunión con medios de comunicación, el directivo explicó que estos factores obligaron a las instituciones a reforzar su coordinación interna y a replantear prioridades.
En ese sentido, apuntó que el sector encontró una ruta común para fortalecer su agenda y avanzar en los objetivos que la banca considera estratégicos.
Recordó que la labor conjunta ha sido clave para mantener al sistema financiero como “un factor de cambio muy importante para que los mexicanos podamos vivir mejor”.
Según dijo, la ABM continúa enfocada en cuatro pilares: digitalización, aumento del crédito, educación financiera y empoderamiento del cliente. Estos ejes, insistió, han guiado el trabajo de los bancos a lo largo del año y se mantienen como la base para potenciar el desarrollo económico.
“Y todo esto lo hemos estado trabajando y llevamos un muy buen avance en esta agenda, que lo que busca es que podamos tener un México más próspero y que la banca esté siempre a la vanguardia para poder acelerar el crecimiento del país”, concluyó.
Hace unos días, Emilio Romano subrayó que para la banca resulta fundamental preservar reglas claras, en especial en un entorno marcado por ajustes regulatorios ligados a la transformación del sistema judicial. Según explicó, la estabilidad normativa es un componente esencial para sostener la actividad financiera y evitar distorsiones en la toma de decisiones.
En conferencia de prensa, recordó que uno de los elementos imprescindibles para que las instituciones y el país puedan crecer es “que haya certidumbre”, ya que, advirtió, “la incertidumbre acaba con la inversión, con el crédito y acaba con la voluntad de crecer”. Este señalamiento, dijo, cobra mayor relevancia en un año en el que la banca ha enfrentado múltiples cambios.
El presidente de la ABM reconoció que el sector comprende la necesidad de actualizar el marco regulatorio; sin embargo, insistió en que cualquier modificación debe partir de un análisis integral que evite impactos negativos en la economía.
En ese proceso, añadió, la comunicación con las autoridades ha sido constante y ha permitido avanzar en negociaciones sobre proyectos del gobierno federal que podrían incidir en las operaciones financieras.
Romano indicó que esa interlocución adquiere un peso especial en un contexto donde “los cambios de las reglas del juego son cosas que generan incertidumbre” y después de un año en el que, desde su perspectiva, “hubo más cambios de los que hubiéramos querido”.
Aun así, sostuvo que el objetivo es fortalecer al sector de cara a 2026, año que podría convertirse en un punto de inflexión para la banca y para la economía en general, siempre que logre consolidarse un entorno regulatorio estable.
“Para 2026, nosotros estamos contando con que va a ser un año en donde vamos a poder ver a la banca con reglas claras, con reglas estables, con el juego predecible para que podamos nosotros dedicarnos a lo que hacemos mejor, que es atender las necesidades bancarias de México”, afirmó.
Al final, Romano reiteró que 2025 fue “un año atípico” por la magnitud de los cambios, pero confió en que esa experiencia deje al sector mejor preparado para enfrentar un 2026 más estable.
“Esperamos que el 2026 sea un año de estabilidad en las reglas de juego para que podamos crecer de manera más rápida”, concluyó.
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