El crédito otorgado por la banca al sector privado aún registra caídas anuales, aunque cada vez menores, tras el impacto de la pandemia de COVID-19. En noviembre registró una contracción anual de 4.6 por ciento, al llegar a 4.78 billones de pesos, informó el Banco de México. De sus tres grandes carteras, la de consumo y la de empresas aún registra tasas negativas, mientras que la vivienda se mantiene con niveles resilientes. El financiamiento al consumo se contrajo 3.3 por ciento en el onceavo mes del año, según los Agregados monetarios y actividad financiera de Banxico. A su interior, el crédito vía plásticos bancarios disminuyó 5 por ciento; los préstamos personales se contrajeron 6.4 por ciento y aquel que se destina para la compra de autos se redujo 8.4 por ciento. No deje de leer: ¿Los depósitos bancarios en efectivo pagarán impuesto en 2022? El financiamiento otorgado a las empresas cayó 6.8 por ciento, en medio de débiles niveles de inversión en el país. El crédito en sectores como el de electricidad, agua y gas se contrajo 17.4 por ciento; en la minería, 15.8 por ciento; en la fabricación de equipo de transporte, 14.5 por ciento, y en servicios inmobiliarios, 11.7 por ciento. En contraste, la vivienda se mantiene como un segmento resiliente. En noviembre los recursos prestados aumentaron 2.3 por ciento, aunque en el segmento de interés social se muestra una contracción de casi 17 por ciento.

Panorama 2022

Tras meses de dificultades económicas derivadas de la pandemia de COVID-19, la banca de América Latina tendrá un panorama más estable en 2022, estimó recientemente la calificadora Moody’s. En su opinión, la normalización del crecimiento económico en la región donde está México mejorará las condiciones operativas de los bancos; sin embargo, estos enfrentarán “riesgos manejables” relativos a las presiones inflacionarias, mayores tasas de interés y los relacionados con debilidad de los mercados laborales. FF