La restructuración financiera que emprenderá la arrendadora Unifin es negativa en términos crediticios, dijo la calificadora Moody’s.

La reestructuración de Unifin y el cese de pago de capital e intereses de su deuda afectará negativamente a las instituciones financieras más pequeñas de México, cuyos perfiles de liquidez y fuentes de financiamiento son presionados por la mayor volatilidad global”, expuso la agencia financiera.

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Moody’s señaló que si bien el default de la empresa no afectará la estabilidad financiera del país, porque la participación de las instituciones financieras no bancarias (IFNB) en México es de menos de 5 por ciento de los préstamos de todo el sistema (junio de 2022), hay 18 bancos que estuvieron expuestos a Unifin a través de productos crediticios garantizados y no garantizados que ascendieron a más de mil millones de pesos.

Entre ellos se encuentran instituciones nacionales como Nacional Financiera, Bancomext, Citibanamex y Santander.

“Unifin ha adoptado la decisión de no hacer el pago de intereses y capital de su deuda a partir de esta fecha (8 de agosto) y durante el periodo necesario para negociar acuerdos definitivos con sus acreedores en relación con una reestructura estratégica, de manera ordenada y consensuada”, informó en un comunicado a la Bolsa Mexicana de Valores.

La arrendadora es la IFNB más grande de México. Tenía alrededor de tres mil 900 millones de pesos de deuda pendiente, de los cuales cerca de 30 por ciento vence en junio de 2023, y 250 millones en efectivo, al 30 de junio.

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De acuerdo con Moody’s, lo de Unifin presentó el tercer evento de incumplimiento de compañías financieras en México, en los últimos dos años, considerando el de Crédito Real (2022) y la quiebra de Alpha (2021).

“Esto evidenció fragilidades en un segmento mayoritariamente no regulado y muestra un gobierno corporativo más débil, directrices contables divergentes y estándares, en comparación con el segmento bancario”.

FP