Aseguradoras pierden hasta 5% de sus ingresos anuales -a nivel global- debido a fraudes que comenten algunos titulares de pólizas, sobre todo, de productos de cobertura automotriz.
De acuerdo con datos de la Asociación de Certificadores de Fraude de Estados Unidos, al año, se registra un promedio de 2,500 casos fraudulentos (en 125 países), pero este número sólo considera los casos detectados y denunciados, por lo que los impactos financieros pueden ser mayores.
Al respecto, un estudio de SAS, firma especializada en analítica avanzada, IA y gestión de datos, encontró tres formas (más comunes) en las que los asegurados engañan a las compañías a fin de obtener recursos.
La más utilizada es la “oportunista” que es la que se da de manera ocasional al incrementar los daños de un siniestro real o para compensar una experiencia previa negativa, los cuales suceden con alta periodicidad e importes bajos.
Igualmente, hay quienes acuden a un fraude deliberado, que es aquel que lleva una planificación para exagerar o fabricar siniestros falsos.
Asimismo, está el organizado, que implica un grupo de personas, incluso colaboradores o proveedores de las propias aseguradoras, quienes tienen alto conocimiento de los términos y condiciones de las pólizas, y cuyo volumen es menor, pero generan pérdidas de medias a altas.
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“Estos delitos suceden en todo tipo de pólizas, desde aquellas de hogar, salud, automóviles, pensiones y gastos médicos mayores. […] El rubro donde resulta más común es el de autos, con casi 85% del total de casos, pero esto sucede porque la cartera de este sector es la más grande dentro de las aseguradoras.
“Le seguiría con un 5 a 7% lo relacionado con la salud; sin embargo, aunque tienen un porcentaje menor, las pérdidas económicas son mayores”, dijo Yuri Rueda, domain expert de fraude para SAS América Latina.
Lo anterior podría minimizarse con un manejo “inteligente de datos”, de acuerdo con la firma, la cual apunta que, únicamente, alrededor de 30% de las aseguradoras ha adoptado este tipo de prácticas, mientras que el resto trabaja con tecnología heredada, procesos manuales o equipos in house que carecen de madurez y aprovechamiento de la data.
“Y si bien el tema de la inversión es una de las barreras para llegar a la transformación digital, la resistencia al cambio tiene un costo mayor.
“(Además), la falta de información por parte de tomadores de decisión frena el beneficio de realizar transacciones más efectivas y sanas. No se trata de un gasto, sino de una inversión que además tiene su retorno en un promedio de 6 meses a un año”, concluyó el especialista.
Las plataformas de analítica e IA para fraude ayudan a visualizar cómo se construye el score de riesgo, en qué momento se detonó cada uno de los escenarios, qué incidente tuvo nuestro usuario, y así poder tomar una decisión, Maricruz Flores #SAS #SASforInsurance #FraudeEnSeguros
— SAS México (@SASMexico) June 13, 2023
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