La complicada situación financiera de Petróleos Mexicanos (Pemex), que adeuda 106,800 millones de dólares (mdd), constituye uno de los riesgos fiscales más grandes que heredará la siguiente administración, que resultará ganadora de las elecciones presidenciales de junio próximo.

De continuar los apoyos financieros a Pemex y de seguir elevados los niveles del déficit fiscal, la consecuencia inmediata será que las agencias calificadoras de deuda degradarán la calificación crediticia del gobierno mexicano, advirtió  Carlos Capistrán, economista en jefe de Bank of America (BofA) para México.

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En conferencia de prensa, el experto hizo ver que las finanzas públicas ya se encuentran bajo presión, ya que el Congreso de la Unión autorizó para este año un mayor endeudamiento del gobierno federal y un mayor margen de déficit fiscal, con la intención de concluir las obras de infraestructura que impulsó el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador.

Si además se agregan los apoyos financieros a Pemex, como la reducción del Derecho de Utilidad Compartida (DUC) –el impuesto más importante que paga la empresa petrolera— y los apoyos económicos directos para el pago de deudas, las finanzas del gobierno mexicano comenzarán a enfrentar problemas, consideró Carlos Capistrán.

Hace unos días, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) informó que el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) de 2024 autorizó a la empresa productiva del Estado una cantidad de 200,000 millones de pesos (mdp) para el pago de compromisos de deuda.

Además, este martes, el gobierno federal publicó una disposición que permite a la petrolera diferir el pago de del DUC durante cuatro meses.

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En este sentido, “Pemex es un riesgo y probablemente el riesgo fiscal número uno que tiene la presente administración y que va a enfrentar la siguiente administración”, advirtió el experto.

“Los dos, tanto el gobierno federal como Pemex, tenían grado de inversión por las calificadoras hace algunos años, pero Pemex ya perdió este grado y el gobierno federal continúa mandándole dinero”, destacó Carlos Capistrán, en referencia a la reciente degradación que hizo Moody’s Investors Service a la calificación crediticia de Pemex, que pasó de B1 a B3.

El gobierno de López Obrador se ha comprometido a rescatar a Pemex y también ha tratado de restituir a la compañía como el actor preponderante del mercado nacional de hidrocarburos, con la intención de que la empresa sea la “punta de lanza” de una política encaminada a garantizar la autosuficiencia de hidrocarburos.

Sin embargo, en este propósito, el gobierno mexicano ha comprometido varios millones de dólares para pagar las deudas de Pemex y financiar sus proyectos productivos como la construcción de la Refinería Olmeca.

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Cuando le pasas dinero vas vulnerando las finanzas públicas y ahí hay que tener mucho cuidado, porque si continúas haciendo eso, el riesgo que corres es que Pemex te arrastre y que entonces el gobierno federal también empieza a bajar su calificación”, refirió el experto.

Carlos Capistrán consideró que las agencias calificadoras estarán al tanto de las disposiciones fiscales que tomará la siguiente administración el próximo año, ya que tras el aumento de la deuda y del déficit fiscal en 2024, el paquete económico planteó volver a un saldo superavitario en 2025, lo que implicará hacer importantes recortes al gasto.

La siguiente administración tendrá que tomar decisiones sobre las finanzas públicas, porque de continuar por la senda del endeudamiento y el déficit público, las agencias calificadoras tendrán que cambiar la calificación de la deuda del gobierno mexicano, concluyó el experto. (Con información de EFE)

GC