Ferromex, empresa de Grupo México, deberá hacerse cargo de las labores de limpieza y remediación por el derrame de hidrosulfuro de sodio y concentrado de cobre que provocó el descarrilamiento de uno de sus trenes en el ejido Cuauhtémoc, municipio de Naco, Sonora.

La empresa también tendrá que presentar un plan para evaluar el daño ambiental y, con base en sus resultados, ejecutar un programa de restauración del área afectada, informó la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), mediante un comunicado.

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Asimismo, la Procuraduría Federal de Protección al Medio Ambiente (Profepa) ordenó a Ferromex elaborar un plan de caracterización ambiental que abarque al menos tres kilómetros del arroyo que fue afectado por el derrame.

Además, le exigió a la compañía retirar los vagones accidentados y la infraestructura ferroviaria contaminada, reforzar las acciones de contención y limpieza, así como entregar evidencia documental y fotográfica que demuestre el cumplimiento de esas medidas.

La empresa ya retiró en su totalidad el concentrado de cobre derramado, extrajo el suelo mezclado con la sustancia química y realizó el trasvase de los 1,700 litros de hidrosulfuro de sodio que permanecían dentro del carro tanque accidentado.

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También continúa el proceso de descontaminación de esa unidad para retirarla del sitio.

El accidente ocurrió el fin de semana pasado en el tramo ferroviario Cananea-Agua Prieta, cuando descarrilaron tres góndolas con alrededor de 240 toneladas de concentrado de cobre y un carro tanque que transportaba 72,000 litros de hidrosulfuro de sodio.

De ese volumen, aproximadamente 70,300 litros se derramaron sobre el cauce de un arroyo, con una afectación estimada de 1.7 kilómetros cuadrados.

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Como respuesta inmediata, las autoridades aplicaron acciones de contención para reducir la dispersión del producto y ordenaron la clausura temporal total de la zona.

La Profepa delimitó un área de 5,207 metros cuadrados, aunque la extensión definitiva del daño ambiental dependerá de los estudios de caracterización.

Para evaluar las afectaciones, la Profepa realizó sobrevuelos con drones a lo largo de 10 kilómetros del arroyo. Aunque no detectó evidencia superficial del derrame, aclaró que no puede descartarse la presencia de contaminantes.

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En coordinación con el Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC), la dependencia efectuó recorridos de campo y tomó ocho muestras de suelo por duplicado, entre otras medidas. Los análisis de laboratorio permitirán determinar el alcance de los daños y definir las acciones de remediación.

La Semarnat informó que la Dirección General de Gestión Integral de Materiales y Actividades Riesgosas (DGGIMAR) mantendrá el seguimiento técnico de la contingencia para verificar que las tareas de control y restauración ambiental se desarrollen conforme a la normatividad vigente.

GC