Debido al cobro de cuotas por parte del crimen organizado, a amenazas, y a la falta de condiciones para operar y garantizar la seguridad de sus empleados, la planta embotelladora de Pepsi-Cola en la Ciudad Altamirano, Guerrero, canceló sus operaciones y cerró sus puertas. Trabajadores de la embotelladora aseguraron que la empresa denunció meses atrás las amenazas de las que han estado siendo objeto por parte de grupos delincuenciales, quienes además de exigir el pago de cuotas, han agredido a sus empleados. Detallaron que el objetivo es obtener el control de los productos de la refresquera para encarecerlos y obtener mayores ganancias. Refirieron que a pesar de que el gobierno federal y del estado de Guerrero han reforzado la vigilancia y la seguridad, “prevalece la impunidad y la violencia en Ciudad Altamirano”. Ante esto, la empresa determinó cerrar la planta. Con el cese de operaciones, más de 100 trabajadores se quedaron sin empleo, además, se afecta el abastecimiento de productos de Pepsico en los municipios de Pubgarabato, Coyuca de Catalán, Cutzamala, Ajuchitlán, Tlapehuala y Tlalchapa así como sus pueblos aledaños. Cabe mencionar que, en marzo pasado, Coca-Cola Femsa anunció el cierre de su planta embotelladora en la misma ciudad guerrerense, esto luego de ser recibir amenazas por parte del crimen organizado y tras 40 años de historia en ese sitio. Te puede interesar: Por inseguridad, Coca Cola FEMSA cierra operaciones en Guerrero (Con información de El Financiero) erc