Ford Motor se quedó sin margen para seguir negociando con los trabajadores que desde el 15 de septiembre están en huelga en algunas de sus plantas en Estados Unidos, de acuerdo con Kumar Galhotra, presidente de Ford Blue.
Lo anterior, luego de que le presentó al sindicato United Auto Workers (UAW) una propuesta “sin precedentes”, a fin de que concluyan el paro de labores.
“Económicamente, diría que hemos llegado a nuestro límite. De hecho, nos hemos tenido que estirar para llegar a este punto”, dijo el titular de la unidad de negocio que produce vehículos con motores de combustión.
Según el directivo, entregar más concesiones a los trabajadores de las que están establecidas en la última propuesta, arriesga el futuro de la compañía, pues se pone en vilo su capacidad de invertir en la misma empresa y de crecer de forma rentable.
“Y el crecimiento rentable es lo mejor para todos los que están asociados con Ford”, dijo Galhotra, quien acusó al sindicato de trabajadores de tener la intención, “durante meses”, de hacerle daño a Ford.
En ese sentido, condenó la extensión de la huelga a la planta de montaje de automóviles de Kentucky, considerada una de las más grandes de Estados Unidos y la más importante en producción de camionetas “pickup”, a nivel mundial.
De acuerdo con datos hasta septiembre de este año, la planta que recién paró actividades emplea a 9,251 personas, de los cuales 8,711 son trabajadores por horas.
Esta planta fabrica las camionetas Ford F-250–F-550 Super Duty, Ford Expedition, Lincoln Navigator.
Al inicio de la huelga, el sindicato amenazó con un paro de labores general simultáneo para hacer presión. Advirtió que mantendrá la estrategia de las huelgas selectivas en distintas plantas, por lo que el paro aumentará a medida que se prolonguen las negociaciones.
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El paro de labores se produce debido a que el sindicato de trabajadores y las tres compañías no llegaron a un acuerdo para la firma de un nuevo contrato colectivo, que se negociaba desde julio. Según la agrupación de trabajadores, las compañías “no negociaron de buena fe”.
En las discusiones, la fuerza laboral propuso que se estableciera un aumento salarial de 46% en cuatro años, además de la reducción de la jornada laboral y la sindicalización de los trabajadores de las fábricas de producción de baterías.
Igualmente, exigió que se retomaran las pensiones tradicionales.
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