El gigante inmobiliario chino, Evergrande, informó este miércoles que mañana cumplirá con el pago de intereses generados por unos bonos cotizados en China, que justamente vencen este jueves.
En un comunicado remitido a la bolsa de Shenzhen, la compañía precisó que la obligación procede de unos bonos denominados en yuanes con vencimiento en septiembre de 2025, de los que se emitieron 4,000 millones de yuanes (618 millones de dólares).
De esta forma, la empresa estará pagando cerca de 232 millones de yuanes (35.9 millones de dólares), que corresponden a un cupón por el 5.8% de los 4,000 millones que se emitieron.
Pese a este anuncio, quedó pendiente la confirmación por parte de Evergrande del pago de 84 millones de dólares en intereses de otros bonos ‘offshore’, que también vence mañana, y los cuales, se suman a otros 47.5 millones de dólares a devolver antes del 29 de septiembre.
Considerando los adeudos, Alicia García-Herrero, economista jefe del banco Natixis para Asia-Pacífico, señaló que, “cada vez parece más claro que va a hacer un ‘default’ (impago) técnico selectivo, y los inversores internacionales (de los bonos en dólares) seguramente van a verse abocados a una reestructuración, con pérdidas relevantes en su cartera”.
Por ello, el derrumbe bursátil del grupo se ha propagado por los mercados mundiales, especialmente en estas últimas semanas. El valor de los títulos de Evergrande cotizados en Hong Kong ha caído más de 46% desde que comenzó el mes, y casi 84% en lo que va de 2021.
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La víspera, el presidente de la compañía, Xu Jiayin, quiso calmar los ánimos en una carta interna enviada a sus empleados con motivo del Día del Medio Otoño, uno de los festivos nacionales en China.
En la misiva, reconoció que “en estos momentos nuestra empresa se enfrenta a dificultades enormes y sin precedentes”, y prometió que Evergrande saldrá “pronto” de la “oscuridad”, con la condición de que todos sus miembros “sigan luchando y perseverando a través de las dificultades”.
“Si lo hacemos, seremos capaces de (…) cumplir nuestra promesa de que las propiedades llegarán a manos de los compradores. También podremos rendir cuentas a compradores de casas, inversores, colaboradores e instituciones financieras con una respuesta firme: que somos responsables y que podemos lidiar con esta carga”, indicó.
No obstante, la salud financiera de la compañía no invita al optimismo: según su cuenta de resultados del primer semestre del año, sus ganancias netas cayeron 29% interanual, lo que su directiva achacó al mal rendimiento de sus negocios inmobiliarios.
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El gran problema, sin embargo, es el apalancamiento que le ha permitido crecer durante años pero que ahora le supone ser considerada la inmobiliaria más endeudada del mundo: según sus cuentas, su pasivo asciende a 1.97 billones de yuanes (más de 300,000 millones de dólares).
(Con información de EFE)
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