La economía mundial atraviesa un periodo de ajustes estructurales. La desaceleración en China, la política monetaria restrictiva de la Reserva Federal de EE.UU. y la incertidumbre geopolítica han generado un entorno volátil para el comercio internacional. México, como economía abierta y altamente integrada a las cadenas globales, ha resentido estos efectos, aunque también ha encontrado oportunidades.
La economía mexicana actualmente atraviesa por un periodo de alta incertidumbre con pronósticos que oscilan alrededor de un crecimiento nulo. Esta fragilidad en parte se atribuye al impacto de los nuevos aranceles impuestos por Estados Unidos, que afectan directamente al 80% de las exportaciones mexicanas, así como a la incertidumbre política interna que ha mermado la confianza de inversionistas y consumidores.
En medio de este contexto se dio a conocer el Paquete Económico 2026, justamente en un momento de transición política y económica para México. Es el primero elaborado completamente por la administración de la actual presidenta, y refleja la ruta por la que podría transitar la política económica de nuestro país. La propuesta se presenta en medio de una desaceleración económica global, tensiones comerciales y reformas internas profundas, como la eliminación de órganos autónomos y la reestructuración del Poder Judicial. En este entorno, el gobierno busca mantener la estabilidad macroeconómica, fortalecer la inversión pública y consolidar programas sociales prioritarios.
Por ahora, la SHCP estima un crecimiento económico de entre 1.8% y 2.8% para 2026, cifras que superan las previsiones de organismos internacionales como el FMI y el Banco Mundial. El gasto público alcanzará los 10.1 billones de pesos, con un déficit fiscal proyectado de 4.1% del PIB. Aunque por ahora se abandona la idea de una consolidación fiscal, se mantiene una política de disciplina presupuestaria.
Quizá uno de los puntos más polémicos del paquete es la implementación de impuestos “saludables”. El IEPS para bebidas saborizadas se duplicará, afectando tanto productos con azúcar como aquellos con edulcorantes no calóricos. El tabaco enfrentará un aumento gradual en su carga fiscal hasta 2030, y se incorporan nuevos productos como bolsas de nicotina. Además, se aplicará un impuesto del 8% a videojuegos violentos y se elevará al 50% el gravamen sobre apuestas en línea.
Estas medidas buscan financiar un fondo de salud para cubrir enfermedades relacionadas con el consumo de estos productos, pero también implican ajustes operativos y fiscales para las empresas afectadas.
El paquete redefine las reglas del juego para el comercio exterior. Se propone aplicar aranceles estratégicos de entre 10% y 50% a productos provenientes de países sin tratados comerciales vigentes, como China. Esto afecta sectores clave como electrónicos, autopartes, textiles, acero y muebles, entre algunos otros. Además, se fortalece el control aduanero con herramientas digitales, lo que exige mayor trazabilidad y evidencia documental por parte de las empresas. La corresponsabilidad entre importadores/exportadores y agentes aduanales se intensifica, elevando el riesgo de sanciones por errores en clasificación o subvaluación.
A pesar de los retos, el Paquete Económico 2026 también abre oportunidades. El Plan México destina más de $228 mil mdp a infraestructura estratégica, incluyendo trenes, puertos y energía. Esto puede detonar inversiones logísticas y facilitar el comercio exterior, especialmente en el contexto del nearshoring.
El Paquete Económico 2026 representa un entorno de alta exigencia regulatoria, pero también de alto potencial. Las empresas que logren adaptarse con rapidez, fortalecer sus procesos internos y anticipar riesgos mediante auditorías y capacitación, podrán convertir el cumplimiento normativo en una ventaja competitiva. Para los tesoreros y líderes empresariales, el reto será diseñar estrategias financieras y operativas que les permitan navegar este nuevo entorno sin perder competitividad.
México 2026 no es solo un año de ajustes: es una oportunidad para redefinir el rol de las empresas en el desarrollo económico del país.
Por Carlos Alberto González Tabares
Director de Análisis Económico Cambiario y Bursátil de Grupo Financiero Monex
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