En México, hacer proyectos, inversiones y negocios se ha vuelto aburrido y obsoleto. Antes existían emociones, cuando participaban y realizaban licitaciones con inversiones públicas, ya sea con las empresas del estado o alguna dependencia, en el sentido que había que cumplir con una serie de requisitos para poder ganar algún contrato.

Después, al ver que había una forma de desvirtuar el proceso, que en algunos casos eran aprovechados por empresas y el propio gobierno para beneficiar a un grupo de individuos afines o cercanos al sector, secretarías o cualquier dependencia gubernamental para alguna obra, servicio o proyecto que era requerido, se desvirtuó el fin, que era poder llegar a tener un desarrollo económico para tener un crecimiento en el mundo.

Esto continúa, y no esperemos que cambie en el corto tiempo con la inversión pública debido a que no existen alguna manera de evitar ciertas tendencias de asignaciones directas, colocándolas como urgentes para la nación, y esto es un sinónimo real de no tener planeación.

La reforma energética ha sido catalogada desde un punto de vista político e ideológico, cargada de eufemismo sobre algo que no podrá ser cierto, al considerar que ésta podría bajar los precios de la energía en el todo, a sabiendas de que dependerá de quién o cómo fue contratado un proyecto para su factibilidad, construcción y operación durante un periodo de tiempo.

Hoy, en el parlamento llevamos más de 1 millón de palabras expresadas, que representan 1.5 millones de dólares en horas hombre, y lo observado es que se ha vuelto aburrido, no desde el punto de vista del contenido, sino de las acciones a realizar, debido a que tenemos más de 6 meses en discusiones y no hay forma de realizar proyectos.

El embajador de EUA, Ken Salazar, dijo algo que no fue comprendido en masa, y que todo aquel que hace un proyecto en el sector energético debió haber entendido:

“Puedes adaptar o mejorar las leyes para la población, pero deben estar acorde al crecimiento económico en que ambos países han acordado dentro del TMEC, y al final vamos a estar muy juntos, principalmente, en la economía”.

Entonces nos hemos convertido en una nación aburrida, a la que invitan al baile, y aunque vamos, no queremos salir a bailar porque no sabemos el ritmo de la música, entonces decidimos esperar hasta que nos sintamos cómodos, convirtiéndonos en un país aburrido, sin sentido y sin gracia para hacer negocios. ¡Para que ir al baile!

Hoy en día, muchas empresas privadas, cualquier acción que efectúen fuera de las normatividades de una nación repercuten al lugar donde están originadas las mismas, y al mismo tiempo limitan sus fuentes de financiamiento, e incrementando a los riesgos al infinito en el periodo de tiempo en algún país que sean parte de un negocio o proyecto.  Podrán burlar y tener la suerte de cerrar un negocio, pero en algún momento pueden caer en la desventura, al no hacer lo correcto. Es donde un país, debe estar atento con reguladores.

Hacer una fiesta con la música que me gusta, la hace aburrida, y todo el mundo se va.

Hacer proyectos en México se ha vuelto aburrido, sin intereses, porque ya sabes quién va a ganar cuando salga una licitación en el gobierno, siempre los mismos. Por qué, el no permitir que otros asuman la responsabilidad financiera, legal y sobre todo del generar un ambiente de crecimiento. Porque tiene que ser la inversión pública, que asuma el todo, cuando este es limitado por el dinero, es acaso que lo público busca a empresas que nos dé una mala calidad de servicio, productos o no den acceso a tecnologías actualizadas, un ejemplo es el nuevo ducto de gas natural entre Rusia-China, donde incrementará el envío de esta materia prima al país con mayor demanda en el mediano a largo plazo.

No seamos aburridos, dejemos que la gente se divierta haciendo negocios en México, no estresemos a la gente, usemos el sentido común mejorando las normas, políticas y sobre todo entender que el presente, no es el futuro.

Todo negocio o proyecto, tiene dos aristas en un inicio del porqué debe estar, y el quién lo utilizará. En conjunto, deberá establecer la forma del cómo perpetuar al tiempo, dinero e implementar conocimiento con nuevas experiencias que puedan mejorar el proceso efectuado, con el único fin de disminuir la toma de energías primarias, recursos naturales y poder reinvertir en poder cubrir a una mayor demanda en el futuro.

Mejorar las leyes para la población en el tener acceso a servicios, productos y tecnologías de acorde al poder adquisitivo, pero al mismo tiempo regulará para el tener un crecimiento en el país, y el mejorar la calidad de vida, en lo tangible e intangible en cada persona.

No confundir a la voluntad de las palabras, con los hechos económicos requeridos en el futuro.

Por Ramses Pech – Grupo Caraiva – León & Pech architect

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