Desde hace varios años México vive una trasformación profunda en su sistema político… Muchas fueron las causas que nos trajeron hasta donde estamos.
Por Aarón Sánchez
Derecha
Desde hace varios años México vive una trasformación profunda en su sistema político. Las viejas formas de cuando el PRI era el partido hegemónico, el actuar de los personajes políticos, su correlación de fuerzas y la respuesta de la ciudadanía en general, nada tiene que ver con el México de hoy.
Muchas fueron las causas que nos trajeron hasta donde estamos, pero no todos los cambios que se han venido dando tienen una consecuencia buena para el país.
Una de estas es la transformación, casi desaparición, de las ideologías que dan origen a los partidos políticos. Con la primera alianza electoral realizada entre el PAN y PRD se comenzó a desdibujar la línea que separaba a la “izquierda” de la “derecha”, al menos desde el punto de vista tradicional.
Estas alianzas son la muestra de la pérdida de valores que muchos personajes políticos nacionales y locales tienen el día de hoy. Con estas uniones, se reafirma lo que todos los mexicanos comentan en sus mesas a la hora de la comida, “a los políticos de hoy sólo les interesa ganar elecciones”.
Muy atrás quedaron los políticos y la época donde la izquierda defendía al trabajador y la conquista de sus derechos laborales. Hace tiempo que un partido de derecha como el PAN no pelea por los intereses y mejoras en las condiciones de la clase empresarial.
Ni la derecha representada en el PAN o la izquierda atomizada entre Morena, PRD, PT y Movimiento Ciudadano, han hecho pronunciamiento alguno sobre cómo apoyarán a la muy lastimada y casi inexistente clase media mexicana.
La crisis de identidad que viven estos partidos y el vacío que abren con ella no es menor, ya que resulta en la poca aceptación y credibilidad entra la ciudadanía y da campo abierto a propuestas fantasiosas y llenas de odio que se alimentan del descontento social.
Hemos sido testigos de cómo la falta de credibilidad de los actores políticos tradicionales trae como consecuencia acciones que significarán un retroceso en el mediano plazo. Ejemplo de esto es el Brexit, el gran empuje que obtuvo la ultraderechista Le Pen en Francia y el triunfo de Donald Trump en Estados Unidos.
Es necesario que todos los partidos políticos se definan por una ideología a la cual defender y usar como guía para atraer simpatizantes a sus filas. El México de hoy quiere saber por qué y para qué están los partidos políticos, más cuando pagamos miles de millones de pesos por ellos.
Sí, llegó la hora de las definiciones y, para ello, también se requiere una ciudadanía vigilante y activa que pida no sólo resultados en el actuar del gobierno, pero también congruencia en las acciones políticas. Si obligamos a los partidos a decirnos qué es lo que defienden y en qué creen actuando en consecuencia, tal vez más adelante logremos que también nos representen.