Se habla mucho sobre la preferencia electoral de los partidos políticos para la Presidencia de la República, pero poco se menciona sobre el ánimo de las personas respecto a sus autoridades locales como lo son sus gobernadores y presidentes municipales, y cómo este ánimo puede impactar para “la grande”. Con un número que supera los 32 millones de votos de la lista nominal del país, la Ciudad de México, Jalisco, Veracruz, Puebla, Guanajuato, Chiapas y Tabasco son entidades que se vuelven trascendentales si tomamos en consideración que, en las pasadas elecciones federales del 2015, a nivel nacional, se emitieron un total de 39.8 millones de votos que representa poco menos de la mitad de la lista nominal del país para las elecciones del 2018. Pero veamos un poco el ánimo y qué le preocupa a los mexicanos. De acuerdo a las últimas encuestas realizadas por Gabinete de Comunicación Estratégica, Consulta Mitofsky y Berumen&Asociados, en 29 entidades de la República los ciudadanos piensan que la economía y la situación político-social se encuentra estancada. Resaltan los casos de Veracruz, donde el 58.3% de sus habitantes piensa de esta forma, y lo mismo va para la Ciudad de México, con 49.8%; Chiapas, 49.8%; Morelos, con 51.2% y Tabasco, con 52.8%. Todos ellos, entidades donde se renovará el poder ejecutivo local. En Veracruz, Ciudad de México y Jalisco –tres de las cinco entidades con mayor influencia en el padrón nacional-, la principal problemática que reconocen sus habitantes es la inseguridad y delincuencia con un promedio superior al 50% de las menciones, pero, especialmente piensan que este problema se debe a un sistema judicial poco confiable y de muy mala calidad que deja en libertad a los criminales o simplemente no los detiene. Estos números son importantes; sin embargo, si bien son parte del ánimo que tienen los ciudadanos, no necesariamente tendrán que influir en su decisión para elegir al siguiente gobernador de su entidad, pues no lo ven como problemas que caigan en su esfera de competencia y, tal vez, pase lo mismo al votar por el nuevo Presidente de la República. Sin embargo, en la Ciudad de México, un 77.5% de sus habitantes piensa y siente, además, que el Jefe de Gobierno no tiene control de la ciudad, lo que hace creer que sea muy probable el que se presente, después de 20 años, un cambio de partido dominante en la entidad o, cuando menos, quien se quede con el Poder Ejecutivo en la ciudad. Para la Ciudad de México esto significa que está por verse para cuál “izquierda” quedará como bastión. Será importante cómo se acomodan los actores políticos rumbo a la elección local y de qué tamaño será entonces el impacto en el ánimo de los ciudadanos este reajuste. Lo anterior, toda vez que, por ejemplo, nadie puede negar que la división interna en MORENA provocada por desaire político a Ricardo Monreal puedo haberle costado a Andrés Manuel López Obrador la seguridad de contar con el voto mayoritario y obligarlo a invertir tiempo y recursos en hacer campaña en la Ciudad de México si Monreal acepta ser candidato del Frente Ciudadano. Con esto en mente, se pone muy interesante el escenario para la elección presidencial en el 2018 ya que, de todos los estados donde se renovará el Ejecutivo estatal, la mayoría son gobernados por partidos distintos al PRI y, en caso de que las personas quisieran un cambio nuevamente, el Revolucionario Institucional se llevaría muchos votos con los que hoy no cuenta, incrementando así sus posibilidades de retener el ejecutivo federal. La moneda está en el aire y el ánimo de los ciudadanos debe ser tomando en consideración, ya que más del 60% vota consistentemente para Presidente de la República, gobernador y diputados locales y federales. Los partidos políticos o las alianzas que se formen para participar en el siguiente proceso electoral deben poder conciliar la idea de hablarle a 32 “Méxicos” que tienen aspiraciones, posibilidades y herramientas diferentes entre sí y, al mismo tiempo, comunicarnos sus planes para que al final del proceso, quien salga fortalecido, sea nuestro país llamado México.