Construir una planta de electricidad implica mucho más que elegir una tecnología o un terreno; se trata de un proceso complejo que requiere planeación estratégica, cumplimiento normativo y visión de largo plazo.

El primer paso consiste en definir qué tipo de planta se va a construir, considerando la energía primaria disponible en el área donde se pretende ubicar. Para ello, se deben realizar estudios de topografía, geología, accesos, conectividad y disponibilidad de agua, en caso de ser requerida según la tecnología de generación. Una vez definido esto, se debe analizar el marco regulatorio y tramitar los permisos necesarios para participar en el mercado eléctrico. Esto incluye la entrega de estudios de impacto ambiental y social, así como permisos comunitarios cuando corresponda. Con ello se puede solicitar la interconexión a la red eléctrica o determinar si la planta funcionará como un sistema aislado.

Superadas estas etapas, y con el diseño final de la planta definido, corresponde buscar financiamiento o, en su caso, recursos presupuestales del Estado.

En este punto surge una pregunta clave: ¿los ingresos generados por la operación cubrirán los costos de inversión y operación dentro de la vida útil del proyecto? La viabilidad depende de la capacidad instalada, la eficiencia de la planta y el tiempo estimado de recuperación de la inversión.

Construir una planta eléctrica no significa simplemente contar con un terreno. Es indispensable analizar si existen líneas de transmisión y subestaciones cercanas, evaluar las condiciones climáticas que puedan afectar la operación, garantizar la seguridad física, y calcular con precisión el tiempo de recuperación de la inversión. Al final, sea dinero público o privado, todo financiamiento tiene un costo que se carga a lo largo de la vida útil de la planta.

A continuación, se presentan datos de referencia para distintos tipos de plantas, basados en información de la Agencia Internacional de Energía, la Administración de Información Energética de Estados Unidos y el análisis de Lazard sobre el Costo Nivelado de Energía (LCOE). Las cifras corresponden a promedios mundiales:

  • Solar: Costo de construcción de alrededor de 1,617 dólares por kW instalado. Factor de capacidad: 33% (una planta de 100 MW produce en promedio 33 MW). Vida útil: 20 años. Tiempo de construcción: 2 a 4 años. Costo LCOE: 1.102 pesos por kW. Una planta de 100 MW costaría aproximadamente 162 millones de dólares y, con un esquema de depreciación anual de 8 a 9 millones de dólares, podría recuperar la inversión en unos 10 años.
  • Eólica: Costo de 1,738 dólares por kW instalado. Factor de capacidad: 35%. Vida útil: 25 años. Tiempo de construcción: 4 a 8 años. Costo LCOE: 1.159 pesos por kW. Una planta de 100 MW tendría un costo cercano a 174 millones de dólares, con depreciación anual de 7 a 8 millones, y recuperación de inversión en alrededor de 10 años.
  • Ciclo combinado (gas natural): Costo de 898 dólares por kW instalado. Factor de capacidad: 58%. Vida útil: 40 años. Tiempo de construcción: 2 a 3 años. Costo LCOE: 1.482 pesos por kW. Una planta de 100 MW costaría 90 millones de dólares y, con una depreciación de 2 a 3 millones al año, podría recuperar la inversión en 3 a 5 años.
  • Nucleoeléctrica: Costo de 9,285 dólares por kW instalado. Factor de capacidad: 93%. Vida útil: 80 años. Tiempo de construcción: 8 a 10 años. Costo LCOE: 3.420 pesos por kW. Una planta de 100 MW costaría alrededor de 930 millones de dólares y requeriría una depreciación anual de 10 a 11 millones. La recuperación de la inversión podría lograrse en 4 a 6 años.
  • Energía nuclear modular: Costo de 4,398 dólares por kW instalado. Factor de capacidad: 93%. Vida útil: 80 años. Tiempo de construcción: 3 a 5 años. Costo LCOE: 1.922 pesos por kW. Una planta de 100 MW costaría 440 millones de dólares, con depreciación de 4 a 6 millones anuales, y recuperación de inversión en 3 a 5 años.
  • Termosolar: Costo de 6,672 dólares por kW instalado. Factor de capacidad: 34%. Vida útil: 25 años (no 225, probablemente error en la fuente). Tiempo de construcción: 4 a 6 años. Costo LCOE: 2.242 pesos por kW. Una planta de 100 MW costaría cerca de 670 millones de dólares, con depreciación anual de 20 a 25 millones, y recuperación de inversión en 18 a 20 años.

Es importante aclarar que estos datos corresponden a promedios globales y que los costos reales dependen de las condiciones locales: disponibilidad de mano de obra, si el país produce o importa la tecnología, así como su marco legal y regulatorio.

En conclusión, construir una planta eléctrica no depende solo de la voluntad de hacerlo, sino de contar con los recursos iniciales y asegurar que los ingresos futuros permitan cubrir la operación y el financiamiento del proyecto.

México debe tener en cuenta estos factores al planear proyectos de generación.

Por Ramsés Pech – Grupo Caraiva – Grupo Pech Arquitectos