Los próximos 7 días podrían ser definitivos para escribir el final del Tratado de Libre Comercio Norteamericano (TLCAN) o para iniciar un nuevo capítulo de la era trilateral, con la modernización del acuerdo. La moneda está en el aire. Nadie sabe qué pasará y qué final o principio tendrá la historia del comercio norteamericano. Hoy inicia la cuarta ronda de negociaciones entre México, Estados Unidos y Canadá, que originalmente estaba prevista a realizarse en cinco días pero que en las últimas horas se amplió a siete días. Aunque nadie lo ha dicho, lo cierto es que también podrían ser menos. Los ánimos están caldeados entre los gobiernos de los tres países. Ayer, el día previo al reinicio de las renegociaciones, el presidente de Estados Unidos, ratificó su animadversión hacia el acuerdo trilateral y se pronunció a favor del establecimiento de acuerdos bilaterales. A pesar de que la mayor parte del tiempo el equipo de negociadores de EU ha mantenido un lenguaje formal y de negociación —salvo algunas ocasiones en las que algunos de los máximos representantes gubernamentales han repetido algunas de las palabras de su presidente— lo cierto es que el que tiene la última palabra es Donald Trump y por la persistencia de su negativismo frente al Nafta, todo pareciera indicar que cumplirá su amenaza de abandonar el acuerdo trilateral. Son 7 rondas de negociaciones y durante las 3 primeras prácticamente no hubo mayores rapideces entre los equipos, aunque los acuerdos fueron mínimos, respecto de las expectativas que originalmente se tenían. En ésta cuarta ronda de negociaciones que hoy inician en Virginia, EU, todas las partes, coinciden en que vienen los temas de confrontación. Viene lo difícil. Aquello en lo que los tres gobiernos mantienen posiciones diametralmente opuestas.

Energía, ¡la gota que derramará el vaso!

Además de todos los temas controvertidos que ha impuesto Donald Trump, en las últimas horas colocó en la mesa de discusión uno verdaderamente extremo: que se regule a las empresas del Estado, que en el caso de México obviamente serían las empresas que están dejando de ser estatales, pero que mantienen todavía una gran participación estatal: Pemex y CFE. Para el secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, el tema es como un balazo en un pie, para Estados Unidos, porque con la Reforma Energética y las rondas que ha realizado la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH) se han comprometido alrededor de 100,000 millones de dólares de inversiones extranjeras, un buena parte de ellas de EU. Previamente, Trump venía colocando otros temas no sólo controversial es sino prácticamente inaceptables para México. EU quiere 50% de contenido nacional —con lo que importaría negativamente a la industria automotriz mexicana—; eliminar el capítulo 19 de resolución de controversias, la revisión quinquenal del TLCAN, entre otras y ahora estas presiones sobre empresas del estado: Pemex y CFE para que sean reguladas.

Firmes y unidos gobierno e IP

En los últimos días, frente a la andanada de exigencias inaceptables del gobierno de EU, en México el gobierno y la iniciativa privada han coincidido en que no aceptarán lo inaceptable y que están listos para levantarse de la mesa de negociaciones. El secretario de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray fue puntual en su comparecencia ante legisladores: México no aceptará condiciones que vayan en contra de sus intereses. En dias previos, el secretario de Hacienda, José Antonio Meade, insistió en diversos discursos pronunciados ante distintas audiencias que el Nafta ha perdido el valor que tuvo en su origen. El comercio entre México y EU se registra mayoritariamente fuera del Nafta y más al amparo de las reglas de la Organización Mundial de Comercio. México tendría ventaja con el cobijo del concepto de Nación Más favorecida sobre EU. Desde el sector privado, el dirigente del Consejo Coordinador Empresarial, Juan Pablo Castañón también ha sido enfático: México no debe aceptar condiciones contrarias a sus intereses. En EU comenzó el cabildeo de la poderosa Cámara de Comercio en favor del Nafta y los riesgos que tendría la salida de él de EU. Los próximos días serán definitivos. El plazo de cinco o siete días incluso podría no cumplirse. La moneda está en el aire.