La unidad de investigación de la firma de ciberseguridad SILIKN alertó que, aunque la Copa Mundial de la FIFA 2026 aún no se celebra, las estructuras de fraude relacionadas con el evento ya registran una actividad significativa. Según sus hallazgos, se han detectado alrededor de 8 mil 500 dominios fraudulentos, aplicaciones falsas y operaciones coordinadas cuyo objetivo es obtener datos financieros y credenciales de acceso de usuarios en distintos países.
La advertencia cobra especial relevancia porque, de acuerdo con la compañía, México llega a la etapa previa al Mundial sin una estrategia pública claramente definida, coordinada y transparente en materia de ciberseguridad y protección digital. El desafío adquiere una dimensión mayor si se considera que la Copa Mundial de la FIFA 2026 será la edición más grande de la historia, con 48 selecciones participantes, 16 ciudades sede y millones de visitantes distribuidos entre México, Estados Unidos y Canadá.
En ese contexto, las ciudades mexicanas anfitrionas enfrentarán un incremento considerable en el uso de plataformas y servicios digitales relacionados con movilidad, turismo, hospedaje, pagos electrónicos y sistemas de acceso a los estadios.
Sin embargo, hasta ahora el gobierno federal no ha presentado una estrategia integral ni una infraestructura de ciberseguridad acorde con las exigencias que implica la organización de un evento de esta magnitud.
Las preocupaciones sobre estos riesgos no son nuevas. Diversos análisis ya habían advertido sobre la exposición de la región frente a amenazas asociadas con eventos de gran escala. En ese sentido, un informe de la unidad de investigación de SILIKN estimó que México podría registrar hasta 55 millones de intentos adicionales de ciberataques relacionados con el Mundial, impulsados por el incremento de operaciones digitales y actividades en línea vinculadas con la competencia.
A ello se suma el antecedente de los Juegos Olímpicos de París 2024, donde se reportaron más de 140 ataques cibernéticos durante la celebración del evento.
Pese a estas señales de alerta, sostuvo SILIKN, las acciones del gobierno mexicano se han concentrado principalmente en anuncios políticos y obras de infraestructura física, mientras que el fortalecimiento de capacidades tecnológicas y mecanismos de protección digital no ha mostrado avances equivalentes.
La firma consideró especialmente preocupante la ausencia de una coordinación visible entre dependencias federales, gobiernos estatales, empresas de telecomunicaciones, organizadores deportivos y compañías privadas responsables de operar plataformas críticas para el funcionamiento del torneo.
Además, advirtió que el riesgo no se limita a la sustracción de información personal, pues los grupos delictivos buscan aprovechar la expectativa generada por la Copa Mundial para desplegar campañas masivas de ingeniería social capaces de comprometer sistemas financieros, servicios turísticos, aplicaciones de movilidad e incluso plataformas oficiales destinadas a la comercialización de boletos.
Frente a este panorama, la unidad de investigación de SILIKN señaló que la organización del Mundial requerirá herramientas de monitoreo en tiempo real, inteligencia artificial aplicada a la detección y prevención de amenazas, así como mecanismos de coordinación multinivel entre corporaciones de seguridad, organismos de protección civil y agencias digitales, un ámbito en el que México arrastra rezagos históricos.
“Eventos de esta magnitud requieren plataformas avanzadas de inteligencia en tiempo real para anticipar amenazas físicas y digitales antes de que escalen”, mencionó.
La firma agregó que el desafío se vuelve aún más complejo debido al creciente nivel de sofisticación de las organizaciones criminales. Investigaciones recientes han mostrado que nuevas herramientas de inteligencia artificial están siendo utilizadas para facilitar la explotación de vulnerabilidades y automatizar ataques cibernéticos cada vez más avanzados.
En consecuencia, México enfrentará una Copa Mundial en la que las amenazas digitales podrían desarrollarse con mayor velocidad, automatización y complejidad que en cualquier edición anterior.
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