Un estudio realizado por investigadores de las universidades de California y de Maryland reveló graves deficiencias en la seguridad de las comunicaciones satelitales que involucran a México.

La indagatoria dejó ver que cerca de 50% de las señales transmitidas por satélites geoestacionarios se envían sin ningún tipo de cifrado, lo que permite su interceptación con equipos disponibles en el mercado. Esta vulnerabilidad abre la puerta al espionaje, la manipulación de infraestructuras críticas y la filtración de información confidencial de gobiernos, empresas y usuarios.

Con una inversión inferior a 800 dólares y utilizando una antena comercial, los investigadores lograron interceptar transmisiones que contenían datos militares de la Guardia Nacional, órdenes internas de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y llamadas de voz pertenecientes a Telmex.

Entre los hallazgos más sensibles se encuentran comunicaciones sin protección entre la Guardia Nacional y sus centros de mando, con coordenadas operativas, seguimientos de aeronaves militares —como helicópteros Black Hawk y Mil Mi-17— y detalles de misiones activas. Este tipo de información, de alto valor estratégico, podría ser explotada por grupos delictivos o actores de ciberinteligencia.

La CFE también resultó comprometida, con transmisiones no cifradas que incluían órdenes de trabajo, reportes técnicos e información operativa.

De acuerdo con SILIKN, dado que la empresa suministra electricidad a casi 50 millones de usuarios, una posible interceptación podría facilitar actos de sabotaje o interrupciones en servicios esenciales.

Además, Telmex, AT&T México y entidades financieras como Santander y Banorte también fueron detectadas transmitiendo datos sin encriptación, lo que evidencia una débil cultura de seguridad en las comunicaciones satelitales.

En un artículo, la empresa de ciberseguridad expuso que los hallazgos adquieren mayor relevancia al considerar la dependencia nacional del Sistema Satelital Mexicano (MexSat), componente estratégico para las comunicaciones seguras de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), la Secretaría de Marina (Semar), la Guardia Nacional y el Centro Nacional de Inteligencia (CNI).

El sistema, administrado por la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones (ATDT), constituye la tercera generación de satélites nacionales y busca fortalecer la soberanía tecnológica y la seguridad en las comunicaciones del Estado mexicano.

Actualmente, solo dos satélites permanecen activos: Morelos 3 y Bicentenario, ambos en órbitas geoestacionarias, operados desde centros de control ubicados en la Ciudad de México y Sonora.

Sin embargo, la exposición de señales sin cifrar en la región plantea interrogantes sobre la resiliencia del sistema ante intentos de espionaje o intrusión cibernética”, advirtió SILIKN.

La firma alertó que el riesgo es doble, pues por un lado, las transmisiones militares pueden ser interceptadas sin necesidad de vulnerar los satélites; y por otro, la dependencia tecnológica de proveedores extranjeros como Boeing coloca a México en una posición vulnerable frente a fallas o posibles injerencias.

Cabe mencionar que pese a la relevancia estratégica del MexSat, su mantenimiento enfrenta limitaciones presupuestales y técnicas. El presupuesto asignado a la ATDT para 2025 apenas supera los 70 millones de pesos, una cantidad insuficiente para modernizar equipos o fortalecer la seguridad frente a nuevas amenazas.

A ello se suma la polémica reestructuración de la Agencia Espacial Mexicana, señalada por desviar recursos hacia labores administrativas y de telecomunicaciones, reduciendo el impulso a la investigación y el desarrollo tecnológico.

La unidad de investigación de SILIKN advirtió que la falta de inversión en seguridad satelital podría derivar en una pérdida de soberanía tecnológica y en un aumento del riesgo de ciberespionaje estatal.

“Si las comunicaciones del gobierno y las fuerzas armadas mexicanas viajan a través de canales susceptibles de interceptación, el país podría enfrentarse a vulneraciones de inteligencia estratégica sin siquiera detectarlas.

La investigación de las universidades estadounidenses no solo desnuda una falla técnica, sino un problema estructural: la industria satelital global continúa priorizando la eficiencia y la cobertura sobre la seguridad. En el caso de México, donde una gran parte del territorio depende de enlaces satelitales para mantener la conectividad, la situación exige medidas inmediatas”, destacó la firma.

Según la unidad de investigación, la implementación de cifrado de extremo a extremo, la vigilancia constante de frecuencias y una coordinación efectiva entre la ATDT, la Guardia Nacional y el CERT-MX son pasos esenciales para reducir los riesgos actuales. Pero más allá de las soluciones técnicas, México necesita adoptar una visión estratégica que reconozca el espacio como un componente de su defensa nacional.

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