Los ciberdelincuentes arranarán 2026 con un arsenal reforzado por inteligencia artificial, automatización y técnicas cada vez más precisas para engañar a los usuarios, en un contexto donde la vida cotidiana depende más que nunca de servicios digitales, dispositivos conectados y comunicaciones en línea, las amenazas continúan creciendo en escala y sofisticación.

Para especialistas, comprender cómo evolucionan estos riesgos y qué los hace posibles es clave para anticipar los ataques del futuro.

En ese sentido, NordVPN identificó cinco tendencias que marcarán una nueva etapa para la seguridad digital este año.

La primera es la creciente monocultura en internet, producto de la dependencia de pocos proveedores de nube como AWS, redes de distribución de contenido como Cloudflare y suites de productividad como Google o Microsoft Office. Esta concentración incrementa la fragilidad del sistema: una interrupción en cualquiera de estas plataformas puede impactar a millones de usuarios. Además, vuelve más rentable el crimen cibernético, ya que un ataque exitoso permite escalar daños con un costo relativamente bajo.

Antes, la diversidad de sistemas —desde Sun Microsystems hasta distintos servidores Linux o Windows— desincentivaba este tipo de operaciones.

Como el ecosistema digital de hoy en día es principalmente monocultural, todos se convierten en un objetivo”, advirtió Adrianus Warmenhoven, experto en ciberseguridad de NordVPN.

A este escenario se suma un aumento en la desinformación a través de nuevos canales. Durante 2025 proliferaron en plataformas como Reddit, redes sociales y servicios de streaming mensajes que ridiculizan las buenas prácticas de privacidad y seguridad.

La tendencia, señala la compañía, continuará profundizándose en 2026. Lo más preocupante es que grupos criminales, con estructuras que en ocasiones superan la organización de muchas empresas formales, destinan recursos a campañas de marketing diseñadas para promover hábitos inseguros. Su capacidad financiera les permite contratar o crear influencers que recomiendan productos o servicios con escasos estándares de protección.

La tercera amenaza apunta a la IA como acelerador de vulnerabilidades y ciberataques. Herramientas como ChatGPT almacenan historiales de conversación en la memoria del navegador, abriendo la puerta a filtraciones si un dispositivo es comprometido.

Aunque se han emitido advertencias, muchos usuarios continúan compartiendo información sensible con estos sistemas, que además es utilizada por las empresas de IA para entrenar modelos.

En 2026 vamos a observar un incremento considerable en los ataques y las defensas mejoradas por IA”, anticipó Marijus Briedis, CTO de NordVPN.

La especialista agregó que la IA ha reducido barreras para delincuentes con poca formación técnica, al tiempo que potencia a los más experimentados. De hecho, ya existen grupos criminales que prueban sistemas autónomos de IA capaces de analizar redes, detectar fallos y explotarlos sin intervención humana. Incluso modelos avanzados como Evil GPT, disponibles en la dark web por apenas 10 dólares, sirven para automatizar campañas de phishing y técnicas de ingeniería social.

Este contexto deteriora la confianza digital, un reto que gana peso en 2026. Con servicios completamente migrados a la nube, los procesos de autenticación se han convertido en un blanco atractivo.

La firma indicó que las nuevas amenazas incluyen deepfakes, clonación de voz, identidades sintéticas, chats automatizados para phishing y ataques hiperpersonalizados que dificultan distinguir lo auténtico de lo fraudulento.

Cabe mencionar que, tal y como se ha visto en meses recientes, en 2026 los delincuentes mezclarán datos reales con información inventada para construir identidades digitales falsas que les permitan abrir cuentas bancarias o manipular servicios durante años sin ser detectados. La IA no solo amplificará su productividad, sino que hará que los sitios y aplicaciones fraudulentas sean más complicados de identificar, debilitando la confianza en dispositivos y plataformas digitales.

La quinta tendencia responde a los riesgos derivados del avance de la seguridad cuántica. “Está proyectado que el mercado de los computadores cuánticos pase los 5,000 millones de dólares en 2026”, señaló Briedis, quien advierte que gran parte de estas inversiones se orientan a impulsar aplicaciones más allá de los entornos de nicho.

Para la ciberseguridad, esto supone un punto de inflexión: la computación cuántica está alcanzando un nivel donde los estándares actuales de encriptación dejarán de ser seguros. Aun cuando los ataques cuánticos a gran escala tomarán tiempo en llegar, los delincuentes ya aplican la táctica de “recopilar ahora, descifrar después”, acumulando datos cifrados con la expectativa de descifrarlos en el futuro.

Según NordVPN, la consecuencia potencial es enorme: podrían quedar expuestas décadas de información confidencial. Por eso, organizaciones y usuarios deben adoptar resiliencia cuántica desde ahora.

En este panorama, Warmenhoven subraya que la ciberseguridad ya no es solo un asunto técnico, sino social.

“Es como enseñarle a un niño a comer, pero no a cepillarse los dientes”, afirmó.

Para el experto, la educación digital debe pasar del simple uso de dispositivos a la higiene digital, centrada en hábitos que fortalezcan la protección personal. Y en 2026, advierte, esa transición será más urgente que nunca.

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