El fraude conocido como “paquetes vacacionales fantasma” o “montaviajes”, se ha convertido en un esquema cada vez más frecuente durante los periodos de mayor demanda turística, en particular durante Semana Santa, cuando aumenta el volumen de reservas en línea y los pagos anticipados. Además del impacto directo para los consumidores, especialistas advierten que estas prácticas representan un riesgo creciente para el ecosistema financiero y turístico.
Éste, se distingue por ofertas que parecen legítimas}, con anuncios de playas de arena blanca, mares color turquesa, hoteles de cinco estrellas y promociones “exclusivas por tiempo limitado”. Comúnmente, el contacto responde de inmediato por WhatsApp y ofrece un descuento adicional si el anticipo se transfiere ese mismo día. Horas después de realizado el pago, el número deja de contestar y la página web desaparece. No obstante, el viaje nunca existió.
Según datos del Consejo Ciudadano para la Seguridad y Justicia de la Ciudad de México muestran que los fraudes en viajes en línea y plataformas digitales crecieron 531% entre 2021 y 2024, al pasar de 77 a 486 casos reportados. El incremento suele intensificarse durante cada temporada vacacional, cuando el dinamismo del consumo turístico abre oportunidades para este tipo de esquemas.
El impacto económico también es significativo, pues el 89% de las víctimas reportó haber realizado algún tipo de pago, mientras que el rango de pérdida más frecuente se ubica entre 5,001 y 10,000 pesos por paquete turístico falso. Sin embargo, el objetivo de estas redes no se limita al cobro inicial.
De acuerdo con Sumsub, empresa tecnológica especializada en verificación de identidad, prevención de fraude y cumplimiento regulatorio, las estructuras detrás de estos fraudes han evolucionado. Ya no operan únicamente desde perfiles improvisados en redes sociales, sino que constituyen empresas en tiempo récord, utilizan identidades robadas y abren cuentas en plataformas financieras digitales que en algunos casos no aplican procesos robustos de verificación empresarial, conocidos como KYB (Know Your Business).
“Estamos viendo estructuras cada vez más organizadas. No se trata solo de una persona publicando promociones falsas, sino de redes que constituyen empresas reales en papel, abren cuentas, procesan pagos y desaparecen antes de ser detectadas”, explicó Miguel González, Country Manager en México para Sumsub.
Según la firma, como parte de estas estrategias, los grupos detrás del fraude desarrollan páginas web prácticamente indistinguibles de las originales, con reseñas generadas por inteligencia artificial, testimonios falsos y contenido audiovisual manipulado que busca proyectar experiencia y legitimidad ante los consumidores.
El alcance de este fenómeno también se refleja en el entorno digital. En 2025, la Secretaría de Turismo de Quintana Roo detectó más de 900 páginas web falsas vinculadas a la venta fraudulenta de paquetes vacacionales, una cifra casi nueve veces mayor que las poco más de 100 identificadas en 2024, lo que evidencia la rapidez con la que estas estructuras pueden replicarse.
El modelo de operación tampoco termina con la transferencia inicial. En muchos casos, los delincuentes buscan recopilar información personal, como identificaciones oficiales, comprobantes de domicilio, datos bancarios o fotografías, con el objetivo de utilizar esa información en otras operaciones financieras.
Con estos datos es posible abrir cuentas digitales, solicitar créditos o incluso alimentar esquemas de lavado de dinero, lo que amplía el alcance del fraude más allá de la transacción inicial.
“Los fraudes en viajes en línea y plataformas digitales ya no son solo transaccionales. Las organizaciones buscan capturar identidad digital. Con los datos adecuados pueden cometer otros delitos financieros meses después, cuando la víctima ya cree que todo quedó atrás”, advirtió González.
En este contexto, la falta de monitoreo continuo en algunas plataformas de pago facilita que estas empresas fantasma operen durante periodos breves, procesen múltiples cobros y desaparezcan antes de activar alertas de riesgo.
La sofisticación de estas operaciones también ha aumentado con el uso de inteligencia artificial, que permite generar perfiles hiperrealistas, reseñas falsas y sistemas de atención automatizada que simulan operaciones legítimas.
Entre 2024 y 2025, la proporción de estos fraudes sofisticados entre todos los detectados por Sumsub creció 180%, hasta representar 28% de los ataques a nivel mundial, de acuerdo con el Reporte de Fraude de Identidad 2025–2026.
Para las empresas del sector turístico, fintech y plataformas de pago, este entorno implica que los controles tradicionales de validación inicial ya no resultan suficientes frente a esquemas cada vez más complejos.
“Cuando la verificación empresarial no es sólida y el monitoreo se limita al momento del registro, las redes criminales encuentran vacíos para operar. La clave está en combinar verificación robusta con análisis continuo de comportamiento y transacciones”, señaló González.
En un periodo de alta actividad turística como Semana Santa, el dinamismo del mercado convive así con un entorno digital en el que las redes de fraude continúan perfeccionando páginas web, identidades empresariales y mecanismos de suplantación, mientras miles de viajeros realizan reservas en línea y anticipos para sus vacaciones. En ese escenario, unos minutos adicionales de verificación pueden marcar la diferencia entre concretar un viaje real o convertirse en otra estadística de fraude digital.
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