Estamos a unas cuantas horas de que empiece el mundial de futbol, y con ello prácticamente el efecto de las campañas electorales bajará considerablemente
Por Redacción
Adiós al Dinero Barato
Estamos a unas cuantas horas de que empiece el mundial de futbol, y con ello prácticamente el efecto de las campañas electorales bajará considerablemente. En los próximos días estaremos eligiendo el futuro económico, político y social de nuestro país para los próximos años. ¿Qué podemos esperar?
Ciertamente hay un gran descontento en la sociedad por la elevada desigualdad que hay en nuestro país, la inseguridad y la corrupción, tampoco hemos crecido al ritmo potencial que deberíamos crecer, arriba del 3% de manera sostenida para generar los empleos necesarios y mejorar nuestra calidad de vida, el crecimiento de largo plazo hasta ahora ha sido mediocre, cercano al 2.5% en los últimos 20 años. No obstante, también hay que decirlo, en términos macroeconómicos la situación actual es buena.
Los datos macro no son malos, con todo y la caída tan importante en los precios del petróleo nuestras finanzas públicas se han mantenido sanas; mantenemos un adecuado nivel crediticio por parte de las principales calificadoras; el riesgo país medido como el diferencial de tasas entre México y EUA en términos de dólares se ubica en niveles bajos cercanos a 100pb; la tasa de desempleo se ubica en 3.3%, niveles bajos no vistos desde el 2007; la inflación pese al incremento observado el año anterior, muestra una clara tendencia descendente y terminará el año cerca del 4.0%, al tiempo que se mantiene anclada la inflación de largo plazo al 3.0%; la tasa de referencia se ha subido a niveles del 7.5% (incluso podríamos ver niveles de 7.75% en los próximos días) pero con estabilidad financiera es muy probable pensar en recortes para el próximo año; mientras que la Deuda Pública como proporción del PIB se ha mantenido por debajo del 50% lo que garantiza que nuestra calificación crediticia se mantenga; mantenemos un nivel aceptable de más de $173mmdd en reservas internacionales más el crédito que tenemos con el FMI, para hacer frente a imprevistos externos. En general, pese a todo, la estabilidad financiera se ha mantenido.
Actualmente los principales factores locales de incertidumbre para nuestro país son la renegociación del TLCAN y el proceso electoral, y en este sentido será importante atender el comportamiento del tipo de cambio, variable que ha funcionado como válvula de escape ante shocks internos y externos.
Desde los mínimos recientes observados en abril cercanos a los $17.94, nuestra moneda se ha depreciado casi el 15%, la mitad de este movimiento obedece a la fortaleza que ha presentado el dólar frente a una canasta de divisas, cuya apreciación ha sido cercana al 7% en el mismo periodo. Lo anterior, obedece a la posibilidad de que EUA continúe con su proceso de normalización de política monetaria derivado de la fortaleza de su economía, mientras que la ralentización de otros bloques económicos como Europa o Asia, aumentan la posibilidad de que otros países mantengan tasas bajas. Sin embargo, la otra mitad del movimiento de depreciación de nuestra moneda se explica en mayor medida por el enfriamiento que se ha dado en las negociaciones del TLCAN con EUA, incluso al grado de que se han comenzado a poner aranceles.
Es muy probable que en los próximos días veamos un nuevo incremento en tasas por parte de Banco de México, en línea con el incremento que hará la FED, esto de alguna manera podría contener en parte una mayor volatilidad cambiaria, al mantener el diferencial de tasas con EUA, sin contar con el programa de coberturas que tiene el Banco Central para darle estabilidad y profundidad a nuestra moneda si así se requiere. Lo anterior será muy importante, pues un mayor incremento en el tipo de cambio podría afectar las expectativas inflacionarias y aumentar la posibilidad de una mayor restricción monetaria.
Sin embargo, el proceso electoral me parece que ha generado incertidumbre, como cualquier otro proceso electoral en el mundo, ante un posible cambio de régimen, de modelo económico, político y social, pero no percibo, por lo menos hasta ahora, un deterioro en las principales variables macro, la volatilidad de nuestra moneda ha sido inferior que la del real brasileño, el euro, o incluso el dólar canadiense; la tenencia de bonos en manos de extranjeros se ha mantenido en niveles máximos; el riesgo país medido como diferencial de las tasas a largo plazo en términos de dólares se encuentra cerca de los mínimos, al tiempo que los CDS (prima del seguro ante incumplimiento) aunque han subido se encuentran alejados de los máximos; y la pendiente de la curva de bonos se mantiene plana.
Actualmente las encuestas apuntan a un ganador, pero como en el futbol esto no se acaba hasta que se acaba. Las encuestas tienden a sobre estimar los resultados, y al final, las elecciones se ganan con votos no con porcentajes ni estadísticas.
Independientemente de quien gane la elección, me parece que el margen con que lo hará será estrecho, por lo que será importante prestar atención a la configuración de la Cámara de Diputados y Senadores, y al mensaje que mande en las primeras horas el futuro ganador, de tal forma que genere unidad y confianza entre los mexicanos. Por supuesto que preocupan los cambios, y mucho más si éstos son radicales, los elevados programas asistencialistas, el retroceso en Reformas estructurales y la estabilidad financiera. Es fácil prometer y dar subsidios, pero es mucho más difícil quitarlos, y el gran reto es que el nuevo Gobierno mantenga el gasto público con los ingresos públicos, no con mayor deuda.
No creo, para bien o para mal, que exista demasiado margen de maniobra para que quien llegue implemente de la noche a la mañana todas sus promesas de campaña, me parece que, en todo caso, cualquier cambio será gradual. Espero y confío en las Instituciones, en la autonomía de Banco de México, en el Congreso, en las sanas prácticas que nos permitan mantener la estabilidad financiera y la transparencia, y en aquellas iniciativas que surjan para atraer la inversión, la generación de empleos y la productividad, y así, disminuir la desigualdad, mejorar la calidad de vida de las familias mexicanas y mejorar el futuro de nuestro país.
Carlos Alberto González Tabares / Director de Análisis de Monex Casa de Bolsa[email protected]/ @carlosgtabares; @monexanalisis;