La producción petrolera de Pemex volvió a caer en octubre. De acuerdo con los datos más recientes publicados en el Sistema de Información de Hidrocarburos, perteneciente a la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH), la producción de petróleo crudo total (con socios) de la empresa durante el décimo mes del año ascendió a 1 millón 627 mil barriles diarios. Este volumen representa una reducción de 1.69% con respecto a octubre de 2019.  La caída, aunque proporcionalmente pequeña, muestra uno de los mayores retos que hoy enfrenta Pemex: el declive natural de Ku-Maloob-Zaap, su principal activo de producción.  Sugiere, también, que los buenos deseos de aquellos que toman las decisiones internamente no pueden imponerse a la realidad de la industria ni son suficientes para revertir el deterioro operativo de la empresa.  A partir de la información de la CNH se puede identificar que el decremento petrolero en octubre pasado obedece – principalmente – a la caída de la producción que registraron los campos marinos, que en conjunto participan con el 81% de la extracción de petróleo total de Pemex. Las malas condiciones climáticas en la península de Yucatán, ocasionadas por la tormenta tropical Gamma y los huracanes Delta y Zeta, aparecen como razones del comportamiento errático en estos campos.  No obstante, un análisis más profundo permite identificar que, más allá del impacto coyuntural que los fenómenos meteorológicos tuvieron en los campos marinos, subyace un reto mayúsculo: la tendencia a la baja de la producción de Ku-Maloob-Zaap y la incapacidad para incorporar nuevos volúmenes de petróleo crudo que compensen esta reducción.   El activo Ku-Maloob-Zaap, localizado en aguas territoriales del Golfo de México, frente a las costas de Campeche, tiene un peso estratégico en la cartera de proyectos de Pemex. Desde el 2009 es el yacimiento que más volumen de petróleo crudo incorpora a la producción de la empresa. Hoy en día aporta, por cuenta propia, el 39% de la extracción total de Pemex.  En la medida en que este tesoro de la naturaleza va transitando por su fase de declive, la reducción de su producción se manifiesta cada vez con mayor claridad. De esta forma se observa que, desde que el activo está en etapa de declinación, su producción ha pasado de 862 mil barriles diarios de petróleo en octubre de 2018, a 807 mil barriles por día en octubre de 2019 y a 740 mil barriles diarios en octubre de este año. Esta tendencia a la baja seguramente continuará en el futuro.  Para que el declive de Ku-Maloob-Zaap no interfiera con las metas de producción de petróleo crudo que ha establecido la actual dirección de Pemex, mismas que están sujetas a un nivel de extracción de 2 millones 236 mil barriles diarios en 2024, la empresa viene instrumentando un plan de desarrollo de 20 nuevos campos. Este plan tiene dos objetivos. Primero, que la producción inicial de los nuevos campos compense la reducción de la producción de Ku-Maloob-Zaap. Segundo, que la producción total de la petrolera crezca en la misma proporción en que lo haga el volumen de extracción de los nuevos campos.  Los objetivos de este plan, si bien son loables y entendibles, ponderan de forma equivocada los ciclos de vida de los proyectos. Como se sabe, los trabajos de exploración, delimitación, desarrollo y producción obedecen a tiempos técnicos. Tratar de acelerarlos implica el riesgo de generar mayores gastos de inversión, así como poner en peligro la producción y la vida útil de los campos mismos, algo que le ocurrió a la petrolera con el campo Xanab En este campo, la empresa estaba produciendo 158 mil barriles diarios de petróleo crudo en octubre de 2017. Ante la presión política para mantener los niveles de producción en esas épocas, Pemex se vio en la necesidad de sobreexplotarlo, lo que hizo que en octubre de 2018 su producción cayera a 60 mil barriles al día. Actualmente, tras un aumento de los gastos de inversión que se le destinan, Xanab produce 94 mil barriles diarios de petróleo crudo.   Por los resultados que hasta el momento arroja el desarrollo de los 20 nuevos campos, es factible pensar que Pemex está poniendo en riesgo las inversiones y la producción de los proyectos que abarca este plan. Para mala fortuna de la empresa, en este caso en particular, los costos podrían ser mayores debido a que la petrolera está renuente a incorporar alternativas serias y viables que le permitan pensar en impulsar su producción de petróleo crudo si el plan fracasa. Parecería que Pemex se ha puesto la soga al cuello justo cuando se está decidiendo su futuro.  En una coyuntura, por cierto, en que la industria del petróleo a nivel internacional transita por un momento sumamente adverso. Arturo Carranza Guereca  Sígueme en Twitter:  @Art_Carranza