Halcón es halcón
  • Las minutas de la reunión de Banxico en octubre proveyeron una buena discusión sobre su proceso de decisión de política monetaria, si bien no cambian nuestra visión fundamental al respecto. Esperábamos que los hacedores de política mostraran un tono restrictivo, así como que la opinión disidente que favoreció un incremento en la tasa de interés fuera de Manuel Ramos Francia, el miembro de la Junta de Gobierno que está próximo a salir. Sus argumentos esencialmente se enfocaron en una evaluación más estructural sobre las razones por las cuales Banxico no converge a su meta, en lugar de en consideraciones específicas a esta coyuntura particular (más allá de la decisión reciente de Banxico de publicar sus pronósticos de inflación). Lo anterior confirma las percepciones del mercado de que Ramos Francia se encuentra en el lado más halcón del espectro de política.
  • Algunos detalles respecto de la visión de Banxico sobre los balances de riesgo para la actividad y para la inflación nos parecieron interesantes. El banco central continúa viendo un balance con sesgos a la baja para la actividad, aunque añadió que el anuncio del T-MEC (o USMCA, por sus siglas en inglés) ha ayudado a moderar esos riesgos, mientras que los riesgos fiscales por el lado del gasto bajo la nueva administración se han incrementado. Percibimos esta lógica a lo largo de la discusión: algunos factores ganan relevancia, otras la pierden, y su evaluación y discusión nos parece útil. En la argumentación también regresan los indicadores de holgura que presentó Banxico hace algunos trimestres, lo que en general apoya la idea de que no hay presiones por el lado de la demanda, si bien esta discusión hace especial énfasis en el mercado laboral, que continúa robusto. En lo que respecta a la inflación, el balance de riesgos sigue con un importante sesgo al alza, aunque con un amplio rango de opiniones dentro de la Junta de Gobierno sobre las razones fundamentales detrás de estos sesgos: desde cambios en el ordenamiento de los riesgos y la intensificación de algunos de ellos, hasta la coincidencia de factores de riesgo cíclicos y estructurales. Apreciamos la discusión más profunda en las minutas sobre un argumento que encontramos inicialmente en el más reciente comunicado de política, a saber, respecto de qué tanto las presiones recientes en la inflación no subyacente se han reflejado en el componente subyacente. La explicación que proveen es que los aumentos en los precios de los energéticos han tenido cierto impacto sobre los costos de producción, lo que crea riesgos a la trayectoria de los precios de productos que forman parte del componente subyacente. Como ya hemos señalado antes, estamos de acuerdo en que hay que dar un seguimiento cercano a este factor; también estamos de acuerdo con el ordenamiento en los factores de riesgo de acuerdo a la minuta: comportamiento del tipo de cambio, precios de los energéticos, una reversión en los precios de los agropecuarios, negociaciones salariales, y gasto público.
  • En nuestra opinión, la minuta confirma los ingredientes principales de la función de reacción de Banxico. El enfoque sobre la inflación subyacente continúa siendo evidente dado el argumento de que la mayoría de los miembros de la Junta perciben que el que la inflación subyacente continúe en línea con las expectativas y convergiendo a la meta de 3% (aunque aparentemente hay cierta discrepancia en opiniones sobre la velocidad de dicha convergencia), es el factor clave para mantener la tasa de política sin cambio. El hecho de que el tipo de cambio sigue apareciendo como uno de los factores de riesgo principales en su valoración de los riesgos a la inflación también refleja la importancia de este factor para la decisión (sobre todo dado su comportamiento en meses recientes, luego de la elección). Un miembro de la Junta arguyó que el T-MEC ha dado cierto margen de maniobra al Banco para desvincularse de las alzas de la tasa de la Fed, aunque parecería que esta discusión seguirá vigente en los próximos meses. En relación con la guía para futuras decisiones de política, los argumentos siguen siendo, como esperábamos, halcones: por lo menos dos miembros de la Junta (y asumimos que Ramos Francia es uno de ellos) piensan que la probabilidad de mayores alzas se ha incrementado, mientras que otro participante se muestra en desacuerdo con la percepción del mercado y los analistas de que el ciclo restrictivo de Banxico esté próximo a terminar. Todo lo anterior nos parece sugerir que, con base en los factores a los que da seguimiento Banxico, los hacedores de política seguirán optando por mantener la tasa sin cambio en el futuro cercano, aunque con mucha cautela y manteniendo su visión de los sesgos al alza. Reiteramos nuestra proyección de que la tasa objetivo se mantenga en 7.75% al cierre de 2018.