Situación Banca México. Primer semestre 2019.

En 2018, las principales variables bancarias mostraron comportamientos diferenciados. Por un lado, el crédito vigente otorgado por la banca comercial al sector privado no financiero creció a una tasa anual real de 6.7%, mayor a la tasa de 6.4% que se registró en 2017. La principal fuente de este crecimiento provino del crédito a empresas, el cual aumentó a una tasa anual real promedio de 9.8%, vs 8.6% en 2017, y aportó 5.5 puntos porcentuales (pp) al crecimiento de 6.7%. En la sección de coyuntura del crédito de Situación Banca México mostramos que el impulso del crédito a empresas fue resultado de la sustitución en las fuentes de financiamiento empresariales del exterior a favor del crédito bancario del país. En contraste, el crecimiento y las aportaciones del crédito al consumo y a la vivienda fueron menores. El primero creció a una tasa anual real promedio de 2.1% (vs 3.6% en 2017) y aportó 0.7 pp al crecimiento total del crédito en 2018, mientras que el segundo avanzó a una tasa anual real promedio de 3.7%, que si bien fue ligeramente mayor a la de 2017 (3.5%) su aportación al crecimiento total fue el más bajo (0.5 pp). En este número presentamos evidencia de que la desaceleración del crédito al consumo parece estar asociada al menor ritmo del crecimiento del personal ocupado en los sectores económicos, a efectos rezagados del deterioro del salario real que se registró en 2017 y a que la recuperación que éste tuvo en 2018 no fue suficiente para impulsar una mayor demanda de crédito. Por su parte, vemos que en el comportamiento del crédito a la vivienda pudieron haber influido las expectativas de alza en las tasas de interés de los créditos hipotecarios y en los precios de la vivienda. Por otro lado, la captación bancaria tradicional registró una tasa de crecimiento anual real de 4.8%, 0.4 pp menor al promedio observado en 2017, con comportamientos distintos entre sus componentes. En la coyuntura de captación mostramos cómo los depósitos a plazo aceleraron su ritmo de expansión, favorecidos por un entorno de mayores tasas de interés que hicieron más atractivo el ahorro en este tipo de instrumentos. En consecuencia, por primera vez en lo últimos cinco años, el dinamismo de la captación a plazo ha sido el motor de la expansión de la captación tradicional, contribuyendo en 2018 con 3.5 pp al crecimiento total, mayor a los 1.7 pp aportados a la tasa de crecimiento de 2017. Lo anterior contrasta con lo observado en años anteriores en los que el impulso provenía principalmente de la captación a la vista. Durante este año observamos que dicho componente de captación moderó su dinamismo, reduciendo su aportación promedio al crecimiento de la captación tradicional, de 3.5 pp en 2017 a 1.3 pp en 2018. La menor demanda por este tipo de instrumentos estaría asociada a la moderada recuperación del poder de compra de los hogares, que limitó una expansión más vigorosa del consumo y redujo el uso de depósitos a la vista para fines transaccionales y a la mayor preferencia de los agentes por instrumentos a plazo, incentivada por el alza en sus tasas de interés. En complemento a la coyuntura crediticia presentamos dos temas especiales que ahondan en el comportamiento del crédito al consumo y en el financiamiento a empresas, éste último con un énfasis particular en el endeudamiento en Moneda Extranjera. En el tema especial relacionado con el crédito al consumo presentamos distintos indicadores que dan indicios de que su desaceleración no ha sido un evento aislado, es decir, que diversos factores poco favorables han contribuido a este desempeño. Tal es el caso del menor ritmo de crecimiento del personal ocupado en los sectores económicos (según lo señala el IGPOSE), el aumento de la inflación y el deterioro de los índices de la calidad del crédito al consumo (aumento del IMOR y del IMORA). En el segundo tema especial sobre el financiamiento a empresas encontramos que durante 2018 el crédito bancario denominado en MN fue el principal motor de su crecimiento y éste se ha consolidado como la fuente de financiamiento empresarial más importante. También presentamos evidencia de que este dinamismo está estrechamente asociado a la evolución del tipo de cambio, de tal manera que la depreciación cambiaria que se registró entre 2014 y 2016 pudo haber modificado las preferencias actuales de las empresas, que optaron por obtener créditos internos en lugar de fondearse en el exterior. A pesar de este cambio de comportamiento, consideramos que, por el momento, los riesgos para el sistema bancario mexicano provenientes del endeudamiento a empresas se mantienen acotados, pues esta cartera mantiene bajos niveles de deterioro y las empresas más endeudadas en ME cuentan con ingresos del exterior o ligados a los movimientos del tipo de cambio, lo que les permite tener una cobertura cambiaria natural. De esta forma, en esta entrega de Situación Banca observamos que, en general, durante 2018 el dinamismo de las variables bancarias se vio afectado por un entorno macroeconómico menos favorable que el de 2017, pues el crecimiento del PIB fue menor, las tasas de interés de referencia subieron y el aumento anual del número total de trabajadores afiliados al IMSS se redujo. Por ello, consideramos que para observar una mayor expansión de la actividad bancaria se requerirá del fortalecimiento de la actividad económica, el empleo y del ingreso real de clientes actuales y potenciales.