México se desacelera: crece al 1.30% anual. Por quinto trimestre consecutivo la economía nacional creció menos que el anterior, aunque sigue en números negros. En el primer trimestre del año (1T18) avanzó 1.30% en términos anuales, y frente a lo ocurrido en el 4T17, cayó -4.07 por ciento. México empezó el 2018 con un bajo crecimiento, producto de la incertidumbre por la renegociación del TLCAN, que ha frenado las inversiones extranjeras en el sector productivo; una elevada tasa de referencia de Banxico, que ha reducido la compra de bienes duraderos, especialmente autos nuevos e inmuebles; así como el inicio de la incertidumbre por el proceso electoral en marcha, que genera nerviosismo y estancamiento de cierto tipo de inversiones, a la espera de conocer los resultados electorales y lo que ello pueda derivar. Efecto Semana Santa A pesar del bajo crecimiento de 1.30% en el 1T18, debe decirse que la contabilidad de los últimos 12 meses favorece las cifras, ya que entre abril 1 del 2017 al 31 de marzo del 2018 se celebraron dos Semanas Santa, lo que apoya al consumo de bienes y servicios, aunque reduce el número de días hábiles para el sector industrial y exportador. Pero México es una economía mayormente de bienes y servicios, con fuerte incidencia en comercio y turismo, ambos favorecidos por los días de descanso obligatorios de la Semana Mayor. Por lo anterior, es muy probable que México no esté creciendo al 1.30%, sino alrededor de 1.15% por esa Semana Santa adicional en la contabilidad de este 1T18, lo cual se ve reflejado en la fuerte caída trimestral de -4.07% frente a lo observado a finales del 2017. Es normal que la economía caiga en el primer trimestre frente a lo ocurrido en el cuarto trimestre, ya que a finales de cada año, México da de forma obligatoria el aguinaldo y ello eleva el consumo interno. En 2017, con todo y “gasolinazo”, la actividad económica bajó -3.85% y este 2018 lo hizo en -4.07%. En 2017 la economía, a pesar de los nuevos impuestos, bajó menos, porque en el 4T16 crecía al 3.26% y en el 4T17 al 1.54%. Se trata de un ciclo económico, como lo muestra la gráfica exclusiva de Tendencias, que da razón de cómo la economía ha ido bajando a partir de que subió la inflación en 2017, y ello contrajo el consumo interno, lo que se agravó con el incremento de la tasa de referencia de Banxico, aumentando el costo de los créditos y, por si fuera poco, el estancamiento de la inversión extranjera por la renegociación del TLCAN 2.0. Haciendo una analogía con un avión, nuestra economía tiene dos motores: el del mercado externo, que se encuentra operando con poca capacidad a partir de la renegociación del TLCAN 2.0. Y aunque siguen llegando inversiones extranjeras, la mayor parte se ha enfocado en la reforma energética, o bien en armadoras automotrices asiáticas y europeas, que reconocen en nuestro país la calidad en la mano de obra y bajos costos frente al mercado estadounidense. El otro motor es el mercado interno, que crece cuando los salarios suben por encima de la inflación. En el 2017 lo hicieron, en promedio, en 5.5% y la inflación fue de 6.67%, por ello el mercado interno se estancó. Este motor tiene un plus, que es el crédito bancario, el cual funciona cuando las tasas de interés son bajas, porque ello incentiva las inversiones, mucho más cuando las tasas de interés están por debajo de la inflación, de tal suerte que las personas sacan su dinero del banco y lo invierten, generando empleos. Tasas por debajo de la inflación es lo que hicieron EU y Europa para salir de la crisis global del 2008. EU probablemente tenga su tasa de interés cercana a su inflación hacia finales de este año, pero sigue siendo baja, mientras que Europa ha decidido dejarla en 0.00% para tratar de impulsar la inversión, y aunque hay progresos, todavía no logran obtener resultados duraderos. En el caso de México, cuya tasa de referencia estaba en 3.50% hace un par de años, muy similar a su inflación, Banxico se “apanicó” con el “gasolinazo” del 2017 y subió su tasa hasta 7.50%, lo que frenó el crédito y el consumo de bienes duraderos, como autos e inmuebles que mayormente se compran con crédito. A futuro Es fundamental para la economía nacional que se firme el TLCAN 2.0, ya sea una versión light o de gran calado, para dar certidumbre jurídica a los inversionistas globales de que las reglas no cambiarán y tendrán acceso preferencial al mercado norteamericano si maquilan en México. Conforme pasa el tiempo, son más las empresas de todo el mundo que quieren invertir en México aprovechando su mano de obra barata y pensando en el mercado estadounidense, pero no pueden hacerlo ante la incertidumbre que ha generado Trump con la renegociación. Si el TLCAN 2.0 no se firma en junio, ya no se podrá firmar en lo que resta del 2018, porque habrá nuevo equipo negociador en México, y EU entrará en su proceso electoral rumbo a las elecciones del 8 de noviembre para renovar su Congreso. En cuanto al mercado interno se refiere, la buena noticia es que la inflación ya se encuentra nuevamente por debajo de los incrementos salariales, lo que empieza a reflejarse en un alza mínima en las compras de bienes de consumo perecedero. Pero como la tasa de referencia de Banxico sigue muy alta y no parece probable que baje en los próximos meses, en consecuencia, la venta de casas e inmuebles seguirá en números rojos respecto a lo observado en años anteriores, cuando había crecido fuertemente. La foto del PIB A pesar del bajo crecimiento, México no está en recesión y ello se debe al buen momento por el que ha pasado EU, lo que genera demanda de bienes manufacturados en nuestro país. A eso se suma la baja inflación mexicana, que ha permitido que un mayor número de mexicanos tengan acceso al crédito, que las empresas puedan ofrecer promociones de meses sin intereses, y así permitir que un mayor número de personas puedan comprar esos productos gracias a la disciplina fiscal. Peña Nieto enfrentó el mayor reto de su gobierno al derrumbarse el precio del petróleo en 2014. Y aunque en Tendencias ya lo habíamos anticipado, al gobierno le tomó un año reconocer la nueva realidad y se ajustó el cinturón. Pudo haber recortado gasto social o inversión en infraestructura, pero sabemos que prefirió lo segundo y, además, subió impuestos en dos ocasiones, lo que fortaleció las finanzas públicas. ¿También el Congreso? La semana pasada se dio a conocer la encuesta de Consulta Mitofsky, que dirige Roy Campos, sobre qué podría pasar en el Congreso. Tanto en la Cámara de Senadores como en la de Diputados, López Obrador y su coalición podrían tener suficientes curules como para tener mayoría simple. Es decir, tendrían más del 50% de los 500 diputados y 128 senadores, aunque no alcanzarían mayoría absoluta (66%) para pasar reformas constitucionales. Sin embargo, López Obrador podría acercarse a la mayoría absoluta con el apoyo del PRD, que probablemente perderá el registro como partido nacional, así como de Movimiento Ciudadano, que buscaría fortalecer su posición, e incluso de priístas que abandonen su partido y se afilien a Morena.