México, sin iniciativa, a la deriva… Una vez más la clase política mexicana demuestra no tener iniciativa alguna y deja al país a la deriva, entre buenos deseos. El Congreso eleva el precio estimado de la mezcla mexicana de crudo sin sustento alguno, en medio de voces que piden la reducción del pago del ISR a personas, mientras que la reforma fiscal de Trump avanza en EU, lo que implicaría un duro golpe para las finanzas públicas nacionales. Tendencias Económicas y Financieras cumple 31 años de publicación ininterrumpida gracias a su amable preferencia. Durante tres décadas hemos sido testigos de cómo México ha sido incapaz de salir de la trampa del ingreso medio, a pesar de haber llevado a cabo todas las reformas estructurales que han indicado los organismos internacionales, con grandes sacrificios para la población. En 1994, cuando se aprobó el Tratado de Libre Comercio (TLCAN), el gobierno estaba consciente de que no sería la panacea para lograr el crecimiento económico esperado, pero sí una gran palanca de desarrollo nacional,siempre y cuando México lo tomara como un inicio, para, a partir de ahí desarrollara tecnología propia, lo que jamás sucedió, por lo que México se convirtió, como se esperaba, en el maquilador barato de EU. Pero lo que fue una sorpresa para todos, es que no fue capaz de crear sus propios productos en 20 años. México tampoco supo aprovechar los excedentes petroleros entre el año 2000 y el 2014, los cuales fueron destinados a mayor gasto social, a pesar de que no contaba con un sector industrial propio y mucho menos con tecnología. El resultado parecía obvio e inevitable. Por un lado, su reducida industria depende del TLCAN, que no genera valor agregado y, por ende, otorga sueldos muy bajos. Por otra parte, las finanzas públicas están ahorcadas porque se mantiene un elevado gasto en salud y educación, pero caen los ingresos tributarios, por lo que, como sucedió en 1980, debe recurrir a la deuda, cuyo costo financiero crece cada año y reduce la inversión en infraestructura. La situación actual, que se repetirá por siempre mientras no se lleven a cabo los cambios necesarios, traerá como consecuencias bajos salarios por la baja productividad de la economía en general, preocupaciones constantes porque dependemos de lo que sucede fuera de México, hoy con el petróleo, mañana con el TLCAN, pasado con la reforma fiscal de Trump, y así sucesivamente, por lo que nuestra moneda, en el largo plazo, se seguirá depreciando. La solución es permitir que los empresarios mexicanos dirijan las investigaciones financiadas con recursos gubernamentales, que las empresas mexicanas obtengan las patentes y las comercialicen a nivel global. Urge crear centros de soluciones en software que generen aplicaciones que se puedan usar a nivel mundial y cuenten con recursos semilla para crecer. Lo anterior sólo se logrará si le quitamos a la clase política el control de la economía, y para ello hay que eliminar el financiamiento público a los Partidos, permitir la reelección indefinida de cargos de elección popular,salvo Presidente. De esa forma, al financiar los empresarios, sindicatos, asociaciones de diversa índole a los políticos, éstos deberán hacer caso a sus promotores y crear leyes acorde a las necesidades de la población, además de financiar las investigaciones que requieren las empresas. De otra forma,sin importar quién gane en el 2018, repetirá el mismo modelo de siempre.Al político no le importa la economía, le importa ganar la siguiente elección y asignará recursos y leyes de acuerdo a ese objetivo, que nada tiene que ver con el crecimiento. económico. Es simple explicar la mediocridad del crecimiento económico nacional: al no ser el objetivo de las políticas públicas nacionales, no se puede lograr algo importante. Y no es el principal objetivo porque implica usar recursos de gasto social para investigaciones o infraestructura que pocos ven, y, en consecuencia, no aumentaría de forma descomunal, como hoy sucede, el gasto social que los políticos consideran si les generan votos.Además, cabe decir que es muy opaco en su operación. Legisladores irresponsables La SHCP, como marca la Ley, mandó a principio de septiembre, antes de los sismos, su Proyecto de Ley de Ingresos y Egresos para 2018 a la Cámara de Diputados. Como cada año, en lugar de ceñirse a lo presupuestado el año anterior, para este año también habrá un sobre ejercicio que se compensa con ingresos adicionales por recaudación subestimada el año anterior. Es el cuento de cada año: la SHCP estima menos ingresos, los diputados le mueven un poco al presupuesto, estiman más ingresos, la SHCP recibe más dinero y todos contentos. Nadie puede decir que no sabía de la reforma fiscal deTrump, que lleva un año anunciando, y finalmente envió a su Congreso. Y nadie puede decir que no espera que se apruebe si se trata de reducir impuestos en año electoral. Sin embargo, ni a la SHCP ni a la Cámara de Diputados pareció importarles lo más mínimo que EU cobre 20% de ISR en lugar de 30%, y que, en consecuencia, gracias a los acuerdos de doble tributación, las grandes empresas mexicanas decidan tributar en EU en lugar de México. Muy probablemente es porque se trata de un año electoral el 2018 y todos los diputados saben que no repetirán en su curul, por lo que no importa lo que pase el próximo año si ellos pueden quedar bien con su cúpula partidista o con su gobernador, que les asegure un puesto a futuro. Otro cambio que hicieron los diputados al paquete original fue subir de 18.10 el Tipo de Cambio promedio esperado para el próximo año, a 18.40, y de 46.00 a 48.50 el precio promedio de la mezcla mexicana de exportación, a pesar de que Hacienda sólo tiene coberturas petroleras hasta 46.00 dólares, por lo que en caso de bajar de los 48.50 dólares por barril esperados, no habrá dinero para hacerle frente a los nuevos gastos que los diputados ya comprometieron para el próximo año, lo que a todas luces es una irresponsabilidad considerando que el precio del crudo no lo determina México, y que el mismo hoy depende del acuerdo de recorte a la producción de los países petroleros de la OPEP, el cual es muy frágil y podría no mantenerse en los próximos 12 meses. Relevo en Banxico Agustín Carstens dejará de ser gobernador de Banxico el 31 de octubre para irse al Banco Internacional de Pagos en Suiza, y su reemplazo debe ser nombrado antes de esa fecha. De igual manera es importante recordar que Francisco Labastida fue electo candidato del PRI el 9 de noviembre de 1999 Colosio el 28 de noviembre de 1993. Los últimos gobernadores de Banxico han sido ex secretarios de Hacienda, por lo que José Antonio Meade sería el favorito para suceder a Agustín Carstens. Sin embargo, Meade también es el favorito de muchos para ser candidato a la presidencia por el PRI rumbo al 2018, quien además de tener una trayectoria sin escándalos, tiene buenas amistades al interior del PAN, por lo que podría hacer, de facto, una alianza en contra de López Obrador, con lo que le dé al PRI una buena oportunidad de mantenerse en Los Pinos en el 2018. Los próximos días serán cruciales, porque el presidente Peña Nieto ha recuperado parte de su poder y popularidad a raíz de los sismos de septiembre y tratará de nombrar a su sucesor en la segunda mitad de noviembre. Si nombra a Meade en Banxico, entonces todo hará suponer que Nuño será el candidato del PRI; mientras que si no lo hace, la opinión pública insistirá en que Meade sea el candidato