Banxico en problemas. Este jueves 22 de junio Banxico no tendrá más opción que subir su tasa de referencia de 6.75 a 7.00%, a pesar de haber advertido que el incremento de la inflación es temporal, que la inflación al productor ha empezado a disminuir y, sobre todo, que un nuevo aumento en la tasa de referencia pone a México al borde de la recesión conforme el empleo y el consumo se han estancado. Banxico se “apanicó” Durante los últimos 2 años hemos advertido en Tendencias que los fuertes incrementos de tasa de interés por parte de Banxico para tratar de controlar la inflación sólo iban a traer problemas en el mediano y largo plazos. No hay fecha que no llegue y ya estamos en ese momento donde la economía empezará a cobrar todas y cada una de las facturas pendientes. La autoridad monetaria ha dicho que sus incrementos de tasa de referencia no son porque la inflación esté fuera de control o porque quiera manipular el Tipo de Cambio, aunque en meses más recientes decidió incluirlo como una variable fundamental en el control de la inflación, lo que hace dos años negaba. Los errores del Banco Central Al igual que el resto del Gobierno Federal, Banxico estimó muy mal la caída del precio del petróleo a partir del segundo semestre del 2014, al suponer que ello sería coyuntural ante las preocupaciones globales de una segunda caída en la recesión, y que al igual que sucedió en el 2009, el precio se recuperaría un año después, lo que no sucedió. Lo que sí pasó es que la baja en los precios internacionales del petróleo generó menor inflación global, pero al mismo tiempo prendió los focos de alerta sobre las “economías petrolizadas”, como la de México, Rusia, Noruega, Arabia Saudita, Venezuela, Brasil, entre otros, y los grandes fondos salieron de esos países en cuestión de semanas, lo que inició la fuerte depreciación del peso frente al dólar. Banxico siempre podrá decir que el Poder Ejecutivo nunca hizo su trabajo, primero asegurando que el precio del petróleo se iba a recuperar, y después sin hacer nada ante los fondos globales para cambiar su percepción sobre la economía mexicana y su dependencia del petróleo. Lo cierto es que el Poder Ejecutivo durante los primeros 3 años de este gobierno convenció al mundo entero de que la apertura petrolera mexicana generaría un boom de inversiones, y basado en ello endeudó de forma irresponsable a Pemex, como lo señalamos en repetidas ocasiones en Tendencias. La inflación del 2015 y 2016 se contuvo gracias tanto a menores precios de materias primas globales, como a la puesta en marcha de la reforma en telecomunicaciones, que redujo sensiblemente los precios del sector, pero el “gasolinazo” y la continua depreciación del peso frente al dólar, sin acuerdo esperado en la OPEP y con precios del crudo mexicano que llegaron a 28 dólares por barril, provocaron el caos inflacionario porque el peso se siguió devaluando. Pésimo diagnóstico A diferencia de los grandes Bancos Centrales de EU, Europa y Japón, que sólo deben de preocuparse por lo que pasa al interior de sus economías, Banxico siempre debe estar atento sobre lo que ocurre con la FED, ya que la economía nacional está muy abierta y los oferentes de bienes y servicios no tienen control alguno sobre los precios, sino que salen al resto del mundo, compran y revenden en territorio nacional. Banxico supuso que así como pudo subir la tasa de referencia y después bajarla cuando se llevó a cabo la reforma fiscal del 2013, podría hacerlo ahora igualmente. Y es que en ese momento la FED mantuvo su tasa en mínimos históricos, pero ahora, como advertimos desde noviembre del 2016, ha estado subiendo su tasa y, lo peor, seguirá haciéndolo. Estimó, como el resto del mercado, que el Huracán Trump, bautizado así por el Dr. Agustín Carstens, gobernador de Banxico, tendría mucha mayor fuerza y, por ende, tomó medidas adicionales al subir de más la tasa de referencia para evitar una fuga de captales. Una buena decisión considerando la información que se tenía disponible en ese momento, pero excesiva como siempre lo señalamos en Tendencias. Ahora queda claro que no eran necesarios aumentos de 0.50%, sino que 0.25% era suficiente. A futuro Banxico no tiene más remedio que subir su tasa cada vez que la FED lo haga, que subió su tasa el pasado jueves 14 de junio, y Banxico lo hará en su Reunión de Política Monetaria de este 22 de junio. Banxico puede decirle al mundo que lo hace porque la inflación supera el 6.00% y hay que detenerla, pero si no fuera por el aumento de la FED, ya no subiría su tasa, porque estamos por llegar al pico de la inflación, mientras que la creación de empleo se desploma y las ventas locales caen fuertemente. Por si fuera poco, están entrando muchos “capitales golondrinos”, aprovechando la alta tasa de interés, lo que apreciará al peso y bajará la inflación. La economía, más que de medidas, es una serie de balances que deben conservarse, y perderlos tendrá graves consecuencias. Si el gobierno no libera del todo la gasolina en el 2018 y permite que el precio siga en los niveles actuales, Banxico podrá controlar la inflación y regresarla a 4.00% hacia el segundo semestre del 2018, después de ubicarse en 6.16% al cierre de mayo, por lo que ya no habría razón para subir nuevamente su tasa de referencia. Sin embargo, no es el caso de la FED, ya que se espera que en lo que resta del año suba su tasa en sus reuniones de septiembre y diciembre. En Tendencias estimamos que hacia el 2018 volverá a hacerlo en junio,septiembre y diciembre para llevar su tasa a niveles cercanos al 2.00% histórico estadounidense. La FED debe subir su tasa para evitar burbujas en el sector bursátil, ya que bajas tasas de interés generan apetito por acciones, así como evitar burbujas en el sector inmobiliario como la que explotó en el 2008, en parte producto de bajas tasas de interés, y finalmente porque cuando la economía estadounidense vuelva a caer en recesión, en algún punto la FED volverá a bajar su tasa para suavizar la caída de la economía. Es decir, ganará espacio de maniobra, no pensando en el momento actual, sino en lo que pueda pasar en los próximos años, lo que Banxico no hizo. Banxico, en cambio, con cada incremento de la FED deberá pensar muy bien qué hacer. Faltan 6 y ello llevaría la tasa en pesos a 8.50%, cuando la inflación estaría entre 3.50 y 4.50% para finales del próximo año. Una tasa tan elevada incrementa el costo del crédito en todos sus rubros: tarjetas de crédito, hipotecario, empresarial, etc., lo que reduce la demanda de crédito e incrementa los costos para las empresas que operan en México, reduciendo su competitividad frente al resto del mundo. Banxico está contra la pared y no tiene más remedio que subir la tasa de referencia, ya que de no hacerlo, los “capitales golondrinos” podrían, en represalia, salir del país y nuevamente crear una espiral inflacionaria al subir el precio del dólar, y se daría un contagio hacia el resto de la economía, ya que se esperan precios estables de materias primas en los próximos 18 meses.