México sin TLCAN Conforme avanza la renegociación del TLCAN empezamos a conocer los verdaderos objetivos de Canadá y EU. Trump y su equipo elevan los requerimientos para mantenerse dentro del mismo, buscando que México y Canadá cedan. Por su parte, Canadá no está del lado de México, sino que busca sus propios intereses, y si México le sirve en ese propósito, le sonríe después de hacerlo a EU. La agenda de EU EU sabe que es el mayor socio de América del Norte, y desde que mandó su carta de intenciones al Senado de su país, fue muy claro acerca de lo que buscaba, pero no sabíamos qué medidas tomaría. Conforme avanzan las rondas de negociación, empezamos a conocer cómo busca lograr sus objetivos. Wilbur Ross es el secretario de Comercio de EU y exdirector de empresas del sector siderúrgico estadounidense, quien se ufana de no haber despedido trabajadores, a pesar del embate chino. EU ahora pide que los autos que se ensamblen en América del Norte, para estar libres de impuestos, contengan el acero producido en ese país, aunque es más caro que el producido en China o México mismo. Si EU logra que esta Regla de Origen pase, habrá que construir nuevas plantas siderúrgicas en ese país, lo que generará empleos bien pagados en el sector manufactura y Trump habrá cumplido su promesa de campaña de generar nuevos empleos del sector maquilador bien pagados, que antes estaban en China o México. Ala par, EU propone que el TLCAN concluya, de facto, cada cinco años para revisarlo o darlo por terminado, con el claro propósito de que sus empresas no migren a nuestro país por la inseguridad jurídica que ello genera, de tal suerte que la renegociación le asegura nuevos empleos a EU al modificar las Reglas de Origen y, al mismo tiempo, que las empresas estadounidenses ya no vengan a México. ¿Y Canadá? Justin Trudeau, primer ministro de Canadá, es un gran político, con un gran carisma sin lugar a dudas. Sin embargo, no debemos olvidar que en su visita a Washington le dijo a Trump que estaba de acuerdo en que concluyera el TLCAN y que se hiciera un acuerdo bilateral entre Canadá yEU, ya que sus economías se parecían mucho más, y México estaba generando problemas a la región en temas laborales y medio ambientales. Ahora viene a nuestro país, después de platicar con Trump en Washington, y dice que México debe ceder en el tema laboral, retomando la agenda de EU. Pero al mismo tiempo, expresa que, a pesar de las cláusulas que ponga EU sobre la mesa, México y Canadá no deben abandonar el TLCAN, sino que la petición de salirse la debe hacer EU. ¿Por qué EU? Cabe recordar que la Cámara de Comercio de EU, un organismo privado que agrupa a una importante cantidad de sus empresarios, le ha advertido a Donald Trump que no debe salirse del TLCAN. Si Donald Trump firma una Orden Ejecutiva para hacerlo, como lo hizo en el caso del Acuerdo Transpacífico (TPP), deberá ser ratificada por el Senado de su país, cuyos miembros están a un año de las elecciones para renovar sus curules en noviembre del 2018, y requieren del apoyo económico de las empresas para mantenerse en su puesto. De manera muy interesante, Canadá y México tienen como gran aliado a la Cámara de Comercio de EU para impedir que Trump se salga de forma unilateral del TLCAN, ya que ésta pedirá al Senado que no ratifique la Orden Ejecutiva de Trump, porque el comercio exterior es facultad del Senado y no del presidente. En el caso del TPP, Trump se salió porque se trataba de pláticas previas a la firma del Tratado. Si Obama hubiera logrado que se firmara y el Senado lo hubiera ratificado, entonces Trump no hubiera podido salirse sin la aprobación del Senado. En el pasado, los presidentes de EU han firmado infinidad de acuerdos de cooperación con otros presidentes de diversas naciones, salen en la foto, se liman asperezas, pero el Senado de EU termina rechazando el acuerdo y el presidente no queda mal. Donald Trump es muy consciente de que varios estados de EU se verían seria mente afectados si el TLCAN concluye y que, en consecuencia, los congresistas de esos estados, muchos de ellos republicanos, votarán en contra de salirse del TLCAN. Por ende, es improbable que firme la Orden Ejecutiva y quede en ridículo con una votación de su propio partido que no le favorezca antes de siquiera convocar. La amenaza de salirse del TLCAN es una carta que le conviene más a Trump enseñarla y no jugarla, que jugarla sabiendo que perderá. Sin embargo, suponiendo que deba jugar esa carta para “negociar”, por ejemplo, la reducción del impuesto corporativo en EU, en una postura de “retiro mi Orden  Ejecutiva de salirnos del TLCAN, a cambio de que se apruebe la reducción de ISR Corporativo”, va a generar mucha volatilidad en los mercados financieros mexicanos, ya que si bien son pocas las probabilidades de que el Senado de su país ratifique su salida del TLCAN, se dará un periodo de muy alta incertidumbre. En esta edición, en la sección de emisoras, revisamos, por ejemplo, qué sucede actualmente con las cuatro empresas del sector automotriz que operan en la BMV y han sido duramente castigadas por la incertidumbre. Sin embargo, toda caída tiene un fin y la corrección podría ser muy buena para esas acciones. En el peor de los casos que México o Canadá no aguante la presión por cualquier motivo y decidan concluir el TLCAN, ya entonces el Senado de EU no podría obligar a otro país a seguir siendo parte del acuerdo y concluiría finalmente. Es muy importante recordar que los tres países son parte de la OMC, la cual incluye a más de 80 países, y cuyas reglas de operación son muy similares al TLCAN. Aunque en promedio sus impuestos son de 3 a 5% para casi todos los productos, los cuales en el TLCAN, la mayoría ya no existe. Es decir, habría un costo por importar algunos productos de entre 3 y 5 por ciento. No es un arancel alto y, por ende, no debería significar un golpe muyduro para ninguna economía en términos generales, aunque habrá sectores donde la OMC no ha tenido grandes avances o que pudieran ser usados como moneda de cambio entre los tres países que podrían salir fuertemente afectados, como, por ejemplo, la exportación de granos a México, donde destacan los 10 millones de toneladas al año de maíz amarillo que se usa para endulzar los refrescos. Pero México, en represalia, podría comprarle a Argentina o Brasil, que normalmente tienen excedentes de ese producto. EU podría encontrar en los productos agropecuarios mexicanos cepas de infección que prohíban su importación a su país durante un par de años; pero México también podrá encontrar otras cepas malignas que podrían afectar a la población mexicana que consuma cierto tipo de manzanas importadas de EU, por ejemplo.