México, de rodillas ante el TLC. Mientras que EU tiene objetivos claros para renegociar el TLCAN, México tiene una carta de buenas intenciones por lo que todo hace suponer que al igual y como sucedió con la renegociación del Tratado del Azúcar, la estrategia mexicana es ceder en todo lo que se pueda y salir lo menos afectado. En los 200 días de la administración de Trump su equipo ha llevado a cabo dos negociaciones. Por un lado, con China en temas del mercado chino financiero, así como la apertura de su mercado pecuario; y por otro, la renegociación del Tratado del Azúcar con México. En ambas ha salido victorioso usando un esquema, que podemos llamar “rudo”, usando filtraciones hacia la prensa, los medios de comunicación en ambos países y las redes sociales, incluso generando información en diferentes sentidos dentro del mismo círculo que incluye a Trump. EU y China Los bancos de EU quieren entrar al gran mercado chino, ya que la población de China supera los 1,300 millones de habitantes, mientras que la de EU es de 320 millones y porque el mercado financiero de EU ya está saturado de productos y competidores, y el de China todavía crece por encima del 10% anual. Lo mismo podemos decir del mercado de carne de res. Sin embargo, EU lleva años quejándose de que China vende su acero por debajo de sus precios de producción, en una táctica depredatoria para quedarse con el mercado mundial siderúrgico, y muchas empresas acereras estadounidenses han quebrado en los últimos años a consecuencia de esta práctica “dumping” de China. Wilbur Ross, secretario de Comercio de EU, era director general de una empresa siderúrgica antes de aceptar la invitación de Trump a su Gabinete, por lo que conoce muy bien el sector. Antes de sentarse a la mesa para negociar la situación del acero, China dijo que abriría su mercado financiero a los bancos estadunidenses, al igual que de su mercado de carne de res, en lo que se entendía como un mensaje de buena voluntad. Al segundo día, en EU, durante las pláticas para llegar a un acuerdo siderúrgico, y después de que China habría aceptado impuestos y tarifas arancelarias para diversos productos siderúrgicos cercanos al 30%, Wilbur Ross se paró de la mesa de negociaciones y dijo que no era posible llegar a un acuerdo con China, y ahí concluyeron las negociaciones, a pesar de que el representante comercial de EU,Robert Lighthizer, dijo no estar de acuerdo con Ross. Lighthizer ha dicho que está de acuerdo con mantener el TLCAN, por lo que al parecer juega el papel del “policía bueno” y Ross el “policía malo”, pero aún así concluyeron de forma repentina las negociaciones entre EU y China sobre acero. La semana pasada, EU anunció que las tarifas arancelarias para productos siderúrgicos deChina rondarían el 90% en algunos productos que todavía se hacen en EU. La negociación del azúcar En el caso del azúcar mexicano, donde antes México exportaba, además de sus excedentes crudos, caña de azú- car procesada y refinada, ahora, en la nueva versión,sigue exportando sus excedentes con cierta prioridad sobre otros países, pero en lugar de venderle azúcar refinada a EU, ahora se la vende cruda, y los ingenios estadounidenses la procesan, quedándose con esas ganancias. El gobierno mexicano dice que para nuestro país seguir vendiéndole azúcar cruda a EU es benéfico, a pesar de que se reducen las ganancias, pues el valor agregado de la refinación ahora lo obtienen los ingenios estadounidenses gracias al acuerdo. Es decir, los ingenios reciben el insumo barato, de buena calidad y con bajos costos de traslado entre las fronteras, frente a la opción de importarlo desde Brasil o África. Cabe mencionar que el gobierno mexicano en ningún momento presionó a al gobierno estadounidense comprando alta fructuosa a otro país (la compra a EU), ya que la versión oficial en México siempre fue de que se alcanzaría un acuerdo. Igual que como sucede con el TLC, al renegociar el Acuerdo del Azúcar, México no llevaba una lista de peticiones, lo que sí tenía el gobierno de EU, y si vemos los resultados finales del nuevo acuerdo, México no gana nada y sí pierde el valor agregado de la refinación. Sin embargo, desde un punto de vista más amplio, para México, tener un nuevo acuerdo del azúcar es mejor a no tenerlo, ya que en la cadena de valor del azúcar, México obtiene mayores ganancias en la producción que en su refinación, tanto porque su clima templado permite buenas cosechas, como por la cantidad de personas que laboran en esa industria nivel global, además, la oferta del azúcar ha superado la demanda a pesar de que ambas crecen, pero los avances tecnológicos agropecuarios generan mayores cosechas en Brasil y diversos países de África, por lo que para México es buena noticia tener vendidos sus excedentes. ¿Qué podemos esperar? Hace un par de semanas se conoció la transcripción de la llamada telefónica entre Donald Trump y el presidente Peña Nieto a principio de año. Donald Trump dijo que él no quiere el TLC, pero que aceptó negociar por la buena relación entre Luis Videgaray y Jared Kushner. Si somos optimistas, como sucedió con la renegociación del Acuerdo del Azúcar, México cederá en todo lo que pueda con tal de no perder elTLC. Veremos si está dispuesto a sacrificar la producción nacional de granos, que desde 1994 quedó cerrada en el acuerdo original y otros temas polémicos. Si somos pesimistas, Wilbur Ross y Trump ya tomaron la decisión de pararse de la mesa de negociaciones del TLC, y en el mejor de los casos, presentar dentro de 6 meses una versión final a su gusto para que México la firme sin cambios antes de que EU concluya de forma definitiva el mismo, ya que el TLC da un plazo de 6 meses entre la decisión de salirse y que se haga oficial. Serían seis meses desastrosos para la economía nacional, ya que el Tipo de Cambio regresaría por encima de 20 pesos, en pleno proceso electoral. Por lo que vimos en el Acuerdo del Azúcar, debemos dudar de que existan condiciones para que las empresas mexicanas que hoy participan en el TLCAN obtengan ventajas, aunque hay sectores que se podrían abrir a petición de EU, como eliminar los aranceles para envíos menores a 400 dólares, entre otras oportunidades. El PRI avanza En la Asamblea del PRI, la última antes de decidir a su candidato, el presidente Enrique Peña Nieto logró que su partido aceptara candidaturas de simpatizantes, lo que abre las posibilidades de elección tanto a José Antonio Meade como a José Narro. Ello no significa que sólo esas dos opciones sean viables,sino que al incrementar el número de aspirantes, ayuda a tapar al “Tapado”, decisión que ya debe estar tomada en este momento. Igualmente logró mantener la unidad de su Partido, a pesar de que las encuestas colocan al PRI en tercer lugar, y ello supondría elevada tensión al interior y, por ende, una posible desbandada. A pesar de que hay varios ex gobernadores priístas en la cárcel, se ha mantenido la disciplina en torno al presidente. Habrá que ver si el PRD y el PAN logran mantener la unidad al seleccionar el proceso para escoger a su candidato. De momento, en el PRI el “dedazo” será el proceso para destapar al Tapado, después del 1 de septiembre, y de preferencia, el presidente tratará de esperar para ver si fructifica la alianza entre PAN – PRD