¿Fueron los sismos? Finalmente las cifras de crecimiento económico nacionales se ubican por debajo de 2.00%, congruentes con el fuerte incremento de la tasa de referencia de Banxico, hasta 7.00%, con la incertidumbre que ha generado la renegociación del TLCAN y la consecuente volatilidad en el Tipo de Cambio. La autoridad dice que los sismos fueron los causantes de la caída, pero lo cierto es que la evidencia contradice su dicho. De acuerdo con los resultados de la Estimación Oportuna del Producto Interno Bruto (PIB) trimestral que presentó el INEGI, durante el tercer trimestre de 2017 (3T17) respecto al 2T17, el PIB disminuyó -0.2% en términos reales con cifras ajustadas por estacionalidad. Y a partir de este punto nacen todas las dudas. Por un lado, los sismos de septiembre,si bien afectaron zonas muy pobres de Oaxaca, Chiapas, Morelos, Puebla y dos colonias importantes de la Ciudad de México, sus consecuencias de menor actividad económica se dieron en la segunda quincena de septiembre. Es decir, cuando ya habían transcurrido cinco sextas partes del trimestre en cuestión. Suponiendo que dichos sismos hubieran afectado a todo el país —lo que no sucedió porque no hubo efectos negativos en ninguna ciudad turística o en las principales ciudades de México, como Guadalajara, Monterrey, Puebla, Querétaro, Tijuana, etc.—, ello hubiera repercutido en 0.1% si la economía estaba creciendo al 0.6% trimestral, por lo que entonces el crecimiento hubiera sido de 0.5%, pero no fue así. Según el INEGI, después de haber crecido 0.57 y 0.66% en los dos trimestres anteriores, la economía cayó -0.2%. Es decir, hay un claro retroceso de -0.8% respecto a lo que se dejó de crecer en el 3T17 y la caída respecto al 2T17. México está al borde de una recesión moderada, sin lugar a dudas, en este momento. Por sectores Dice el INEGI que las Actividades Secundarias cayeron -0.5%, las Terciarias -0.1% y las Primarias aumentaron 0.5% frente al 2T17. Las Actividades Primarias son muy volátiles y dependen, en gran medida, del clima. Y aunque este año hubo mucha lluvia, en grandes cantidades pueden generar inundaciones y pérdidas de cosecha o incremento muy fuertes de las mismas que produzcan exceso de oferta y, por ende, menores precios finales de los productos. En consecuencia son poco representativas. Las Actividades Secundarias, o de transformación, donde se encuentra la industria, la construcción, la extracción de petróleo, entre las más representativas, es preocupante que bajen -0.5%, porque el mismo sector en EU crece de forma importante,y la manufactura nacional exportadora muestra cifras de crecimiento. Por ende, la caída puede estar ligada a la extracción de crudo, cuya plataforma sigue bajando, así como a la construcción en franca recesión por las altas tasas de interés actuales y la industria dedicada al mercado nacional estancada. Y finalmente, las Actividades Terciarias, o de servicios, que están en -0.1% y representan la mayor parte del país, es muy preocupante que caigan porque el turismo, que es parte de las mismas, no bajó, el consumo minorista está en números rojos en términos reales, descontando la inflación, pero recibió un empujón por la compra de víveres para damnificados en septiembre. Por ende, insistimos en el hecho de que hayan caído, significa que dejaron de crecer y, además, facturaron menos en el 3T17. De acuerdo con la contabilidad mexicana, que suma los cuatro trimestres anteriores en términos anuales, la economía hasta septiembre tuvo un incremento real de 1.7% en el 3T17 con relación al 3T16. Por actividades económicas, el PIB de las Terciarias avanzó 2.5%, el de las Primarias 0.8% y el de las Secundarias descendió -0.5%. Observamos una fuerte desaceleración de la economía nacional, que pasa de crecer 3.03% en el 2T17 en términos anuales, a 1.76% al cierre del 3T17. Tal vez lo más importante es que después del descalabro del 3T17 la economía nacional tendría que crecer 0.9589% en el 4T17 para alcanzar un crecimiento anual de 2.0% en el 2017, cifra no vista en México para un cuarto trimestre desde el año 2009. Al cierre del 3T17, el crecimiento acumulado del PIB es de 1.03 por ciento. En conclusión, todo hace suponer que, como estimamos en Tendencias hace un año, México no crecerá 2.00% en el 2017, y no es que supiéramos o deseáramos un sismo ni mucho menos, es simple y sencillamente que los incrementos en tasa de interés nominal o real generan caídas en la actividad económica, y ello es producto de que se eleva el costo del crédito, las personas y empresas piden menos dinero al banco, dejan de consumir y la economía crece menos. Entre las primeras cifras del 4T17, que iremos analizando a lo largo de las semanas, están las ventas de autos nuevos en México, que cayeron 10% en octubre. Y no se puede decir que ello sea producto del sismo de septiembre ni mucho menos, ya que la cantidad de personas realmente afectadas es mínima, y ninguna gran empresa reportó afectaciones en su infraestructura, por ejemplo, o se dieron despidos masivos a causa del mismo o cualquier otra situación parecida. ¿Y el 5.00% anhelado? México es un país que no innova, cuya economía depende del petróleo para obtener excedentes (ya que la actividad maquiladora no genera un gran valor agregado), y mucho menos lo hacen las actividades turísticas o de comercio, de las cuales depende el sustento de millones de mexicanos. En la era del conocimiento, México no aporta innovación y, por ende, cuando se desplomó el precio del petróleo en la segunda mitad del 2014, la economía mexicana se tambaleó y hubo que hacer muchos ajustes, en una coyuntura donde siguieron subiendo los costos de pensiones de millones de trabajadores que ingresaron a las filas de la jubilación, y también subieron los costos de salud conforme se incrementó la cobertura de salud pública. El Tipo de Cambio fue la variable que amortiguó el ajuste en la caída de ingresos, tanto para la economía en su conjunto, como para las finanzas públicas, que resintieron fuertemente la caída en el precio internacional del petróleo. México ha escogido en los últimos 40 años gastar en pensiones y en salud pública en lugar de invertir para que su  empresas innoven. El resultado es claro: México tiene un bajo crecimiento, pero tiene una amplia cobertura de salud pública, probablemente mayor a la de EU cuando los ajustes al Obama Care terminen; con un sistema de pensiones contributivo, con pensiones para sus trabajadores jubilados actuales muy por encima de casi cualquier país similar a México en cuanto a ingresos per cápita se refiere, ya que se acercan al 100% del último sueldo devengado cuando trabajaban. Pero a cambio, el crecimiento es reducido y, por ende, no hemos salido de la trampa del ingreso medio. Por si fuera poco, los posibles candidatos a la Presidencia de todos los partidos políticos, así como los llamados independientes, insisten en incrementar el gasto social, la cobertura de salud y no podrán hacer nada para reducir el aumento en el costo de los pensionados actuales y futuros que hayan empezado a cotizar antes de 1997. Incluso hay quien propone nacionalizar el sistema de AFORES nuevamente.