Los votantes “no se confundieron” y no votaron por un cambio de modelo económico en el Estado de México. En el mundo y en México habíamos identificado un descontento con la clase política y se corría el riesgo de que los votantes confundieran la búsqueda de una alternativa política, con un cambio de modelo económico. Muy probablemente Trump ganó las elecciones presidenciales de Estados Unidos más por ser un empresario ajeno a la clase política y Clinton identificada con el sistema que por su oferta política. Por su parte, Macron en Francia también venía del sector privado y no estaba identificado con la clase política. En México, las encuestas previas a la elección del Estado de México mostraban que los votantes estaban descontentos con la clase política. Los mercados financieros estaban preocupados por la posibilidad de que en el Estado de México se dieran los primeros pasos hacia un cambio de modelo económico que culminara con las elecciones presidenciales de 2018. Los resultados de ayer mostraron que de las dos opciones que analizaron los votantes decidieron finalmente por la continuidad del modelo económico (aunque por un estrecho margen) y la reacción de los mercados fue positiva. El tipo de cambio cotizó por debajo de $18.4 a pesar de la caída del precio del petróleo WTI por debajo de los 47 dólares por barril. Seguimos pensando que dada la restricción monetaria del Banco de México y la que viene, junto con una buena negociación del TLC tienen el potencial de llevar al peso por debajo de 17.70. Los resultados electorales dan más visibilidad respecto a la baja de la tasa de referencia que anticipábamos para después de las elecciones de 2018. Si ahora construimos la tasa de referencia nominal neutral una vez que la inflación llegue a su nivel de equilibrio en 2019, con base en las propias estimaciones del Banco de México, ésta pudiera llegar de manera conservadora a 6.25%. Esto es 50 puntos base por debajo de las cotizaciones implícitas en los swaps de TIIE. Recientemente, el Banco de México estimó que la tasa real neutral de largo plazo en México es de 2.5%. Con una estimación conservadora de que la inflación de largo plazo es 3.75%, entonces la tasa nominal de equilibrio sería 6.25%. En un análisis previo habíamos estimado que la tasa nominal de equilibrio de México podría ser estimada por la suma de los diferenciales de inflación entre México y EUA (3.75%-2.0%), más 200 puntos base de riesgo país más la tasa de referencia nominal neutral de EUA. Si la tasa de referencia nominal neutral de EUA es 2.5% (un compromiso entre lo que ha dicho la Fed y lo que estima el mercado), llegamos al mismo resultado, pero también este cálculo es conservador, ya que el mercado anticipa que la tasa de referencia de la Fed a finales de 2019 estaría en 1.75%. El mercado disminuyó la probabilidad de un alza en la tasa de referencia de Banxico después de la esperada para junio (aunque sigue por encima de 50% de probabilidad) lo que nos parece algo aventurado. En este contexto, y como argumentamos en una nota previa titulada “Banxico: la inflación es ahora menos temporal y una desaceleración del PIB reduciría posibles presiones de demanda agregada”, ahora pensamos que el escenario más probable para la tasa de referencia de Banco de México es que llegue a 7.25% con dos alzas de 25 puntos base cada una en junio y agosto. La última alza de Banxico estaría coincidiendo con el pico de la inflación, por lo que seis meses después, ya con la inflación al menos 160 puntos base más baja, estaría en posibilidad de disminuir la tasa de referencia a 7.0% en marzo de 2018. Una vez que se concluya el periodo electoral y no haya habido sobre-saltos, entonces pudiéramos observar en agosto 2018 una baja más de 25 puntos para cerrar el 2018 en 6.75%. En 2019, en clara tendencia de la inflación hacia la meta, la tasa de referencia daría 2 bajas más para alcanzar el nivel de equilibrio de largo plazo de 6.25%. Con el escenario base descrito, pensamos que la parte corta de la curva de rendimientos ya no tiene valor y es el momento de cerrar la mariposa que abrimos el pasado 6 de abril y reemplazarla con un spread: pagando el nueve cupones y recibiendo el 3 años TIIE DV01 neutral. La estrategia de la mariposa (+6 cupones -2 años +3 años) en su momento anticipaba un empinamiento de la curva en el ala izquierda y que se invirtiera el ala derecha con pivote en el 2 años. La estrategia fue rentable (a pesar de que el ala derecha terminó subsidiando al ala izquierda) y al día de hoy dio una utilidad de alrededor de 3 millones de pesos considerando los 2 cortes de cupón Con base en el escenario base descrito, aunado a que no queremos perder la protección de que Banxico terminara siendo más restrictivo que en el escenario base, ahora abrimos una estrategia de spread: pagando el 9 cupones con un nocional de 3.9 miles de millones de pesos y recibiendo el 3 años mil millones de pesos. El objetivo de la estrategia es que se invierta 20 puntos base más de lo que ya está (ver Cuadro 3). En el caso de que Banxico ya no subiera la tasa de referencia en agosto, y ésta se mantuviera en 7.0% hasta junio de 2018, la estrategia todavía alcanza una utilidad de un poco menos de la mitad que en el escenario base.