¿Se saldrá Trump del TLCAN? La semana pasada Trump impuso aranceles al aluminio y al cero importado, aduciendo temas de seguridad nacional y esperando lograr con ello que el mundo entero suavizara sus posiciones comerciales respecto a EU. Sin embargo, sus “socios” en el TLCAN, México y Canadá, respondieron igual, con aranceles a diversos productos estadounidenses, lo que Trump no esperaba, y ello lo pone en aprietos, porque si bien apoya a los trabajadores del sector del acero y aluminio en EU, pone en serios predicamentos a productores de otros sectores, incluido el sensible sector agrícola. Al cierre de esta edición, fuentes de la Casa Blanca señalan que Trump podría anunciar su salida del TLCAN esta misma semana, antes de la Cumbre del G7. La Cumbre del G7, que reúne a los siete países más industrializados del mundo, se llevará a cabo el 8 y 9 de junio en Charlevoix, Canadá, donde originalmente el tema era Rusia y Siria, pero rápidamente pasó al Acuerdo Nuclear de Irán, del que EU se salió de forma unilateral, y ahora, la semana pasada con los aranceles impuestos, el tema será evitar una guerra comercial, porque Europa ya está preparando represalias. El primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, dijo el jueves pasado que se ofreció a ir a Washington para completar una renegociación del TLCAN, pero que el vicepresidente, Mike Pence, le llamó para decirle que la reunión con el presidente Donald Trump sólo se llevaría a cabo si accedía a incluir una cláusula para que el pacto comercial expire automáticamente cada cinco años, a lo que Trudeau contestó que dicha cláusula “sunset” era inaceptable al no dar garantía alguna a los inversionistas, que es la misma postura de México. Las sanciones comerciales La decisión inicial de EU de gravar las compras foráneas de acero y aluminio la tomó el 8 de marzo pasado, cuando en México existía una esperanza clara de que el TLCAN 2.0 se podría firmar antes del 10 de mayo, lo que finalmente no sucedió. Sin embargo, para los productos mexicanos, canadienses y europeos, el Departamento de Comercio estadounidense había dado una prórroga con el fin de buscar una negociación antes de la aplicación de las tarifas. En el caso de México y Canadá, la exención la había concedido EU a fin de que los tres países pudieran terminar la renegociación del TLCAN, pero ahora, en una maniobra clara para presionar en las negociaciones, Trump decidió imponer las sanciones previamente establecidas. Los únicos países a los que EU exentó de sus nuevos aranceles fueron Australia y Argentina, dos naciones que aceptaron reducir su capacidad productiva de aluminio para evitar enfrentar las nuevas tarifas. México y Canadá responden A través de un comunicado, el secretario de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray, criticó la decisión del republicano, en medio de las negociaciones del TLCAN. “Ante los aranceles impuestos por EU, México impondrá medidas equivalentes a diversos productos como aceros planos (lámina caliente y fría, incluidos recubiertos y tubos diversos), lámparas, piernas y paletas de puerco, embutidos y preparaciones alimenticias, manzanas, uvas, arándanos, diversos quesos, entre otros, hasta por un monto equiparable al nivel de la afectación”, señaló la administración mexicana. Por su parte, el gobierno de Justin Trudeau impondrá tarifas de 25% al acero y aluminio procedente de EU, así como a más de 100 productos estadounidenses para evitar que las medidas del presidente Trump repercutan en la economía canadiense. Los canadienses anunciaron que los aranceles de entre 10 y 25% de 130 productos estadounidenses se empezará a aplicar el 1 de julio y estarán vigentes hasta que EU lo exente de los aranceles al acero y aluminio Sin daños reales, de momento Por su parte, la Cámara Nacional de la Industria del Aluminio (Canalum), el gremio que representa a los empresarios de esa industria en el país, dijo que la imposición de aranceles por parte del gobierno estadounidense a las importaciones de acero y aluminio provenientes de naciones aliadas como Canadá y la Unión Europea, no tendrán impacto sobre la industria mexicana. Los representantes de esa Cámara sustentaron su postura en el hecho de México no exporta una gran cantidad de aluminio a EU. Por el contrario, trae mucha de la materia prima que emplea la industria justamente del Vecino del Norte, por lo que el impacto del gravamen recaería en el consumidor estadounidense, quien enfrentaría precios más altos. “México le exporta a Estados Unidos alrededor de 350,000 toneladas de aluminio, mientras que México importa de Estados Unidos cerca de 800,000 toneladas”, dijo Ramón Beltrán, el presidente de la Canalum en conferencia de prensa. “Entendemos esto como un sinsentido por parte del gobierno americano”. En consecuencia, es muy probable que la industria del aluminio en México no tenga impacto porque seguirá realizando importaciones desde EU, libre de aranceles, mientras que los productos que lleguen desde Canadá, México y la Unión Europea, tendrán un mayor costo para el consumidor estadounidense. “Es falso que las exportaciones de aluminio y acero de México atenten contra la seguridad nacional de Estados Unidos, como fue el argumento utilizado para imponer aranceles a los sectores del aluminio y el acero, utilizándolos además como mecanismos de negociación”, dijo la Concamin en un comunicado. “Por el contrario, nuestros sectores altamente competitivos son complementos a la actividad productiva de la industria norteamericana”. A futuro Trump dijo el viernes pasado que prefería acuerdos bilaterales en lugar de tener un TLCAN regional, lo que aumenta la posibilidad de que, en efecto, dé por concluido el TLCAN esta semana, antes de la Cumbre del G-7. No está claro en la legislación estadounidense si el presidente en turno puede cancelar un acuerdo de libre comercio, o si esa facultad corresponde sólo al Senado, que, en teoría, es el responsable de la política comercial exterior, por lo que muy probablemente si Trump firma la orden ejecutiva para salir del TLCAN, el Senado pida un juicio constitucional para que sea la Suprema Corte de Justicia quien dirima. Sin embargo, entre que pasa una cosa y otra en tribunales estadounidenses, ello se traduciría en una muy elevada incertidumbre para México y, sin lugar a dudas, afecta las inversiones futuras mientras México negocia con EU y Canadá por separado nuevos tratados comerciales, que pudieran no ser tan favorecedores como el TLCAN, aunque probablemente incluirán temas ya negociados en el TLCAN 2.0. Entrar a una nueva negociación con EU siempre será un riesgo, porque Trump tiene objetivos claros que no contribuyen al libre comercio y sólo busca reducir su déficit comercial con México, lo que al paso del tiempo afecta a sus mismos consumidores y al inversionista estadounidense, que quiere aprovechar las ventajas competitivas mexicanas. Trump ha dicho, por ejemplo, que pondría una cláusula donde México no pueda exportar productos del sector agropecuario en ciertas épocas del año, lo que es inaceptable; la cláusula Sunset, que concluye el acuerdo cada 5 años y términos similares, por lo que México debe ser claro: si no hay TLCAN, no hay acuerdo bilateral. Y si no lo hay, entonces la relación comercial entre ambos países se basaría en las reglas de la OMC y el TPP, que ha avanzado mucho, y que Trump dice que sí firmaría, Lo que sería, sería esperar otra administración estadounidense para negociar un acuerdo.