El Presidente López Obrador cumplió ya una de sus más populares promesas de campaña al firmar el decreto para la creación de una Comisión de la Verdad que investigará, dicen ahora sí, lo ocurrido con los estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa la noche del 26 de septiembre de 2014. Desde que ocurrió el lamentable suceso, mucho se criticó la llamada “verdad histórica”; que no es otra cosa que el resultado de la investigación realizada por la Procuraduría General de la República una vez que atrajo el caso. El resto es historia conocida; los padres de los estudiantes exigen que sus hijos regresen vivos toda vez que, a lo largo de estos cuatro años, muchas voces han alimentado la absurda idea de que los normalistas están vivos. Incluso se rumoró que nuestras fuerzas armadas los tienen en algún cuartel. Las cosas han cambiado pues ahora, el comandante supremo de las fuerzas armadas y titular del Poder Ejecutivo Federal está más a favor de quienes han cuestionado todas las investigaciones realizadas. Pero seamos serios. ¿Pueden cambiar los resultados con una nueva investigación? Y ¿Qué beneficio, si existe, puede traerle al Presidente? Naturalmente los padres de estos jóvenes, pero especialmente, los grupos políticos alrededor de ellos verán y utilizarán la creación de esta Comisión como una victoria; sin duda buscarán satisfacer todas sus dudas, demandarán revisar cuarteles, oficinas y cuanto sea necesario. El problema vendrá, particularmente para el Presidente López Obrador y su gobierno, cuando la Comisión de la Verdad encuentre que lo dicho por la PGR de Peña Nieto estaba en lo correcto, pues quienes han vivido de esta tragedia no van a aceptar esto. La realidad es que esto sucederá tarde o temprano porque lo que buscaron los grupos alrededor de los padres de familia de estos jóvenes fue simplemente dinamitar la gestión de Peña Nieto y lo mismo puede sucederle al Presidente López Obrador si sigue alimentando a estos grupos. Y esto es apenas una muestra de lo que vendrá si se continúa con la política de satisfacer a todos aquellos que durante años se dedicaron a dinamitar acuerdos, a cuestionar a la autoridad y a utilizar a todo aquel que significara algún tipo de ventaja política. Cuando los cuervos que durante años crio el Presidente López Obrador y muchos de sus colaboradores quieran continuar haciendo para lo que fueron creados, veremos si la cuarta transformación es real. Porque quiero ver como la secretaria de Gobernación, la Ministra en retiro Sánchez Cordero, le exige respeto al abogado de los padres de los normalistas cuando les digan que los jóvenes fueron levantados y quemados en el basurero de Cocula. La cuarta transformación también pasa por un cambio en la forma de pensar y actuar de la llamada sociedad civil de la izquierda, porque dudo que los herederos del movimiento del 68, aquellos que lucharon contra el sistema en 1988 y a quienes supuestamente les robaron la elección en el 2006, estén dispuestos a mentir y cambiar la historia, si la verdad no les conviene…