Uno de los beneficios del poder elegir a quienes están al frente de la administración pública en cualquier nivel de gobierno, es el “premiar o castigar” a los servidores públicos por su actuación.
Por Aarón Sánchez
Ningún humano es ilegal…
Uno de los beneficios del poder elegir a quienes están al frente de la administración pública en cualquier nivel de gobierno, es el “premiar o castigar” a los servidores públicos por su actuación.
Si el grupo en el gobierno crea las condiciones de estabilidad necesaria para que las empresas generen empleos, para que se atraigan nuevas inversiones, mantiene la seguridad y defiende las garantías ciudadanas; ese grupo contará con la anuencia social para seguir en su posición ya sea por una reelección directa o porque otro miembro del grupo ascienda al poder público.
Pero cuando esto no suceda y sean derrotados, ese grupo caerá en desgracia y todos sus integrantes serán relegados de la vida pública o degradados a posiciones no relevantes.
Con esta máxima de la política mexicana, se conseguía renovar a los cuadros políticos dentro de los partidos, pero, los tiempos han cambiado mucho desde la primera transición democrática.
Ejemplo de esto son los equipos de campaña y la lista de candidatos plurinominales de los partidos.
En el 2012, el equipo cercano del candidato tricolor no ocupaba ni un lugar en las listas plurinominales a la Cámara de Senadores o Diputados por lo que, de haber perdido la elección, estos habrían quedado fuera de la vida pública un tiempo.
Lo mismo habría sucedió con el equipo de Felipe Calderón y Vicente Fox en su momento.
Pero ahora no. Las listas de candidatos plurinominales del PRI, PAN y MORENA están llenas de los mismos personajes quienes tienen posiciones importantes dentro de los equipos de campañas.
Tanta es la confianza de Aurelio Nuño (Coordinador General de la Campaña), Vanessa Rubio (Jefa de la oficina del candidato y ex subsecretaria de Hacienda con Meade), de Enrique Ochoa (Ex presidente del PRI) o de nuevos cuadros como Carlos Aceves del Olmo (líder de la CTM por varios años) que se la jugaron con el proyecto de Pepe Meade, pero, con una red de seguridad para su futuro pues van plurinominales al Congreso.
Lo mismo pasa en los otros partidos, incluso con el puntero en las encuestas pues su Coordinadora General de campaña, Tatiana Clouthier va como número uno plurinominal para la Cámara de Diputados.
¿Cómo esperan que los mexicanos voten por un proyecto en lo que ellos mismos no creen? ¿Cómo quieren que México apueste su futuro a José Antonio Meade, Ricardo Anaya o Andrés Manuel si ellos no hacen lo mismo? Pero, más importante para el caso del Revolucionario Institucional, ¿Cómo espera cambiar si se quedan los mismos que lo llevaron a esta debacle?
Tal vez, los mexicanos podremos creer en la política, en los partidos y en los políticos si estos primero aceptaran, por primera vez, la vergüenza de la derrota.