Mucho se ha dicho en los últimos meses sobre cómo usará el poder e influencia que tiene en el Congreso el partido del Presidente Electo
Por Aarón Sánchez
Ningún humano es ilegal…
Mucho se ha dicho en los últimos meses sobre cómo usará el poder e influencia que tiene en el Congreso el partido del Presidente Electo y de cómo esto afectará su relación con los distintos factores y grupos de poder en el país.
Sin embargo, hay un grupo que ha mantenido un silencio casi increíble al grado de volverse ya sospechoso. Este grupo lo conforma la oposición.
Tomemos por ejemplo al Partido Revolucionario Institucional (PRI) el cual cuenta con apenas 47 de los 500 Diputados Federales y 14 de los 128 Senadores con los que se conforma el Congreso de la Unión por lo que no tiene la fuerza para detener y proponer absolutamente nada.
Esta situación se repite con el Partido Acción Nacional (PAN) cuyos números no son más alentadores al contar con 79 Diputados Federales y 24 Senadores.
Bueno, pero ¿Qué está haciendo la oposición para participar en la discusión de los temas que le importan al país?
La respuesta para muchos de los 30 millones de mexicanos que se desencantarán, tarde o temprano, de la 4ª. Transformación de México es que lamentablemente no están haciendo absolutamente nada.
Tomemos a los tricolores quienes, en su mayoría, defendieron y celebraron el proyecto del Nuevo Aeropuerto Internacional para la Ciudad de México, pero hoy, no hemos escuchado a Miguel Ángel Osorio Chong ni a Claudia Ruiz Massieu, quien era Secretaria de Turismo cuando se dio el anuncio del proyecto, participar en espacios públicos para defender la obra insignia de la administración actual.
Tampoco hemos escuchado nada del hoy Senador y ex gobernador del Estado de México, Eruviel Ávila Villegas sobre las bondades que una mega obra como esta traerá para esa zona en su entidad.
La razón por la que no hacen nada tal vez tenga que ver con que estos políticos experimentados, en su mayoría, se acostumbraron a realizar política desde las alturas y se olvidaron de algo vital, y es que la política es algo local.
La gente, y no sólo los altos empresarios o las grandes agrupaciones civiles y demás factores de influencia, fueron quienes se cansaron, en el caso del PRI y PAN, de los abusos de poder que se cometieron en sus sexenios.
La buena noticia para estos partidos y para quienes parece que se quedaron al frente de ellos, es que todo apunta a que el proyecto de nación que propuso Morena está fallando antes de ser ejecutado por la nueva administración.
Si desean tener futuro y posibilidades de recuperar la confianza de millones de mexicanos, estos personajes deben olvidar la forma en que hasta hoy saben hacer política. Llegó el momento de quitarse el saco y zapatos de lujo para cambiarlos por camisetas sudadas y suelas desgastadas.
Tendrán que salir al a los mercados, a las comunidades alejadas de las zonas urbanas y a las escuelas donde estarán todos aquellos inconformes que el Presidente López Obrador vaya creando.
Sólo así podrán encontrar una base social nuevamente, porque ante la clara incapacidad del nuevo gobierno para dar soluciones reales a nuestros problemas serios, millones de mexicanos nos preguntamos: ¿Dónde están los políticos de oposición?