La inclusión financiera constituye una de las condiciones indispensables para empoderar a la población, sobre todo a los sectores de más bajos ingresos y de los estados del sur-sureste del país, en aras de reducir la pobreza y las desigualdades.

Así lo expresaron Roberto Vélez, director ejecutivo del Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY); Gonzalo Hernández Licona, director del Observatorio Social del mismo CEEY; Gerardo Esquivel, profesor del Colegio de México (Colmex), e Inés Sáenz Negrete, especialista en sostenibilidad.

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En los trabajos de la 89 Convención Bancaria, organizada por la Asociación de Bancos de México (ABM), los especialistas coincidieron en la importancia de impulsar los “entornos habilitantes” en la población mexicana, que permita a todos los grupos sociales adquirir las capacidades necesarias para salir adelante y mejorar sus condiciones de vida.

Con base en los estudios del CEEY sobre movilidad social, Roberto Vélez hizo ver que 13 individuos de cada 100 que nacieron “en la parte baja de la pirámide social” pero que consiguen servicios financieros pueden superar sus condiciones de pobreza, lo cual deja ver la importancia de que la banca atienda a los hogares de bajos recursos.

Si bien los expertos reconocieron que México ha dado pasos hacia adelante en materia de inclusión financiera en los últimos años, esto no ha sido suficiente ya que persisten serias desigualdades entre mujeres y hombres y entre los estados del norte de México y los estados del sur-sureste.

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“El empoderamiento de la mujer con mayor inclusión financiera es un avance” en nuestro país, dijo Gerardo Esquivel, al mencionar que más mujeres tienen cuentas bancarias propias, seguros y créditos bancarios.

“Pero quedarse con esa idea es una visión incompleta, porque lo que realmente ha pasado es que han aumentado las brechas entre hombres y mujeres en esos mismos indicadores”, agregó el experto.

Lo mismo ha pasado entre los mexicanos que radican en los estados del norte, donde la inclusión en materia de servicios financieros digitales avanzó 20 puntos porcentuales ente 2021 y 2024, pero en el sur existe una diferencia de 20 puntos respecto al norte, de manera que las brechas regionales no logran reducirse.

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Se está avanzando pero a ritmos diferentes que amplían las brechas entre hombres y mujeres a favor de los hombres. En el caso de las regiones pasa lo mismo”, dijo Gerardo Esquivel.

En sus comentarios, Gonzalo Hernández —quien dirigió el extinto Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval)— hizo ver que el empoderamiento de los grupos en desventaja social, como los pobres, las mujeres, los indígenas y los jóvenes, implica no solamente habilitar a la persona con las capacidades de hacer cosas, como estudiar o abrir un negocio, sino que también implica facultar a las personas con “habilidades blandas” para negociar y competir.

Lo anterior, porque en la economía real, los recursos son escasos y varios individuos aspiran a conseguir esos mismos recursos.

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Recordó que más de 80% de los pequeños negocios fracasa en los dos primeros años de vida, lo que se explica entre otras cosas porque los emprendedores carecen de capacidades para negociar con proveedores, negociar precios y acordar con los bancos sus condiciones de crédito

GC