La ley eléctrica de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) se encuentra en stand by mientras la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) debate si procede o no. En caso de que los tirbunales le den paso, ¿qué hará Estados Unidos al respecto?

La reforma del presidente López Obrador a la Ley de la Industria Eléctrica –promulgada esta semana y frenada casi de inmediato en tribunales- tiene el potencial para pisarle los pies a las empresas y al gobierno estadounidense, bloqueando algunos puntos de su agenda energética y medioambiental.

A pesar de esto, el tema no se tocó durante la primera reunión virtual entre AMLO y su homólogo estadounidense, Joe Biden. De hecho, la política energética de México, que ha generado tanto descontento entre el empresariado nacional y el extranjero, no figura en los discursos de la Casa Blanca. Si lo hace, sucede tangencialmente, cuando se habla del combate al cambio climático.

Esto no quiere decir que el tema esté fuera de la agenda estadounidense. Duncan Wood, vicepresidente de Estrategia y Nuevas Iniciativas de The Wilson Center, señaló el viernes, durante un panel en el marco de la 84° Convención Bancaria, que la administración de Joe Biden está esperando a ver qué sucede en los tribunales mexicanos.

Un juez federal otorgó el jueves una suspensión provisional en contra de la reforma eléctrica. Al día siguiente, AMLO adelantó que su administración acudirá a la Corte para defender la reforma, añadiendo que pedirá a la Judicatura Federal echar un vistazo al actuar del juez que concedió la suspensión.

Según Duncan Wood, el gobierno de Joe Biden y el empresariado estadounidense esperarán a que la Suprema Corte frene la reforma eléctrica. Pero, si le da paso, es probable que tomen cartas en el asunto, probablemente echando mano de la letra en el Tratado entre México, Estados Unidos y México (T-MEC).

El analista añadió que el tema no surgió durante la reunión virtual AMLO-Biden debido a que los estadounidenses reconocen que es un punto delicado para el mandatario mexicano. Poner la conversación sobre la mesa habría agitado las aguas en la relación bilateral a unas semanas de haber comenzado.

Wood subrayó que hay un posible choque de intereses en las agendas energéticas de México y de EU. Mientras que AMLO apunta a la soberanía y a una presencia más fuerte del Estado en el mercado, Biden tiene planes para impulsar a su país como exportador de energía.

Incluso si no se toca el tema energético explícitamente, la agenda medioambiental podría complicar la relación.

¿Hay prisa para hacer la transición verde?

La cuestión es qué tanta presión ejercerá el gobierno de Joe Biden sobre la adminsitración lopezobradorista.

Rafael Fernández de Castro, director del Centro de Estudios México-EU en la Universidad de California San Diego, considera que los estadounidenses se tomarán su tiempo, por lo que no hay prisa.

Fernández de Castro describió a Biden como un “transformador” en vez de un revolucionario. Es decir, la transición hacia las energías limpias será gradual.

“Yo no veo un choque de trenes”, comentó durante su participación en el panel.

Sin embargo, no descartó la posibilidad de que haya represalias por parte de los estadounidenses en contra de México, las cuales sucederían apoyándose en el marco del T-MEC.

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