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Carlos López Jones

Renegociando el TLCAN

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Carlos Lopez Jones

El sector energético mexicano, incluir el sector energético, así como las reglas de Contenido de Origen, son los únicos temas que realmente se pueden negociar en el TLC. Por su muy elevada dependencia de los combustibles estadounidenses, México lleva las de perder en esta negociación, que encabeza un experto en energía, Rex Tillerson, exdirector general de Exxon, lo que es el caldo de cultivo perfecto para el surgimiento de políticos demagogos en México que ofrecerán “el oro y el moro” en plena carrera presidencial hacia el 2018.

Si bien el discurso oficial de la Casa Blanca es que se buscará renegociar el TLC para favorecer a los trabajadores estadounidenses, lo cierto es que ello es casi imposible por varias razones.

Por un lado, el trabajador mexicano del sector de manufactura gana 10,000 dólares anuales y el de EU 50,000 dólares; el trabajador mexicano de manufactura, además, está entre los mejor pagados en México. Dudamos mucho que las empresas estadounidenses quieran subirle el sueldo, “por decreto”, a sus trabajadores mexicanos, y aun cuando ello sucediera, muchas de esas empresas vinieron a México porque pagar sueldos tan caros como los de EU les ha restado competitividad que perderían nuevamente si le suben el sueldo al trabajador mexicano y sus productos, ya que simplemente no se venderían al nuevo precio.

Poner un impuesto transfronterizo o impuestos a las remesas implica que Europa y Asia, que tienen fábricas en México, respondan con represalias para los productos de EU, así como que pongan impuestos a las transferencias que hacen empresas de EU ubicadas en sus países y, que, además, México responda con impuestos a ciertos productos estadounidenses, de lo que ya advirtieron empresarios y congresistas republicanos estadounidenses. Por ende, no lo permitirán.

Una opción viable es incrementar los porcentajes de “Contenido de Origen” para que los productos no generen aranceles al cruzar las fronteras. Por ejemplo, en automóviles subir el porcentaje elaborado entre los 3 países de 65 a 85%, donde EU podría contribuir con el diseño, México con parte de la materia prima y maquila, así como el ensamblaje, lo que generaría mayor empleo en los 3 países, pero no en las cantidades que busca la Administración Trump.

Un problema de lo anterior es que las empresas no americanas, pueden optar por importar los componentes de otros países pagando solamente el arancel de 2.5% de la OMC por ejemplo y generar represalias contra los productos estadounidenses por el trato desigual que se les estaría dando en la región de Norteamérica

Otra posibilidad es incluir el Comercio Electrónico dentro del TLCAN, para que los consumidores mexicanos puedan comprar productos “en línea” y los costos de envío sean muy bajos, lo que sería una oportunidad para las PYMES mexicanas y para el Servicio Postal Mexicano, que está muy lejos de sus contrapartes canadiense y norteamericana en tiempos de respuesta

Sector energético, la joya

Rex Tillerson ha trabajado toda su vida en el sector energético, por lo que conoce muy bien el amplio potencial petrolero del Golfo de México, donde EU ha colocado más de 2,000 plataformas de extracción de crudo de aguas profundas y México tiene menos de 50 en sus aguas territoriales. Además, desde la firma del TLC, EU insistió mucho en incluir el sector energético, a lo que México siempre se negó y ahora ya está abierto, pero no es parte del TLCAN.

Una opción sería bajar la línea fronteriza de las aguas territoriales mexicanas para que EU ampliara su zona de explotación petrolera marina, pero para el gobierno mexicano sería muy difícil explicarle al Congreso el nuevo acuerdo.

Otra posibilidad sería que los tres países se comprometieran dentro del “Nuevo TLCAN” a licitar primero entre las empresas de los mismos las aguas territoriales profundas, y si no hay postor, entonces proceder a una licitación abierta internacional. Con ello, las empresas energéticas, consentidas de Trump y Tillerson, podrían quedarse con todo el Golfo de México, pagar impuestos a México y hacer grandes negocios petroleros, ampliando el TLCAN y generando buenos empleos para EU y México.

Opciones más Agresivas

Producto del “gasolinazo”, México enfrenta su lamentable realidad: 70% de los combustibles que se consumen provienen de EU y no hay capacidad de almacenamiento nacional que supere los 5 días.

Por cuestiones de seguridad nacional, el presidente de EU, con una orden ejecutiva puede prohibir la exportación de hidrocarburos o imponerle impuestos a las exportaciones para “racionarlas”. Donald Trump sin necesidad de la aprobación de su Congreso puede decidir que su Gobierno compre petróleo, gas y gasolina y acumule en sus reservas estratégicas, si considera que viene una Guerra, como lo hizo George W. Bush en el 2001

Ildefonso Guajardo ha dicho que si Estados Unidos pone impuestos a México, se levantaría de la mesa de negociaciones. Lamentablemente México depende tanto de los hidrocarburos de Estados Unidos, que si Trump pone impuestos al gas, petróleo o gasolina que exporta, México tendría que pagar dichos impuestos

Cada peso que suba, en promedio, la gasolina en México, para subsidiarla le costaría al país 40,000 mdp de deuda adicional, o bien reflejar el mayor precio al público. En consecuencia, Donald Trump podría firmar una orden ejecutiva donde sube 30 centavos por galón de impuestos especial a la gasolina que exporta EU y México termina pagando el muro con ese impuesto.

México deberá decidir si le sube 3 pesos al precio final de la gasolina, o emite deuda por 120,000 mdp adicionales o en una semana el 70% de los automóviles se quedan sin gasolina, solución inviable por decir lo menos. Así que el gobierno deberá decidir si sube el precio de la gasolina y es la puntilla para perder el Estado de México este año y Los Pinos el próximo año, o bien emitir la deuda, esperando que el anuncio de una renegociación exitosa del TLC que incluyó reglas de Origen, comercio electrónico y sector energético, será un éxito para los tres países en el corto, mediano y largo plazos y ello debiera bajar un poco la cotización del dólar y atenuar el nuevo impuesto estadounidense a las exportaciones de gasolina.

“Aliados” Republicanos

En un escenario tan complicado, los únicos dos factores que podrían frenar una Orden Ejecutiva de Donald Trump sobre su sector energético, son por un lado, los dueños de los pozos y refinerías de Estados Unidos, que se ubican principalmente en Texas, Estado que domina políticamente la Familia Bush, y a quienes no les convendría que México deje de importar gasolina y gas natural, en momentos donde su producción se encuentra en máximos históricos

El segundo factor, sobre el que al parecer ha estado trabajando el Gobierno de México la amenaza muy creíble de México, de dejar pasar por México e incluso darles facilidades de tránsito a los centroamericanos que buscan llegar a la frontera entre México y Estados Unidos. No es fortuito que no haya vuelos entre Nicaragua, Honduras, Costa Rica o Guatemala y Cd. Juárez y Tijuana, si consideramos todos los centroamericanos que quieren cruzar el territorio mexicano y que en avión podrían hacerlo en un par de horas sin ser extorsionados, por ejemplo

Perspectivas:
México enfrenta la renegociación del TLC en una posición de clara desventaja por su dependencia de los combustibles estadounidenses, pero algo bueno podría salir de todo esto al incrementarse las reglas de Contenido de Origen, sector energético y comercio electrónico, aunque un impuesto a las gasolinas importadas y el gas natural, podría hacer que México pague el muro a través de ese impuesto. Así son las negociaciones y por eso generan tanta incertidumbre

Carlos López Jones
Editor en Jefe
www.tendencias.com.mx
Comentarios en Twitter: @carloslopezjone

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