El gobierno de Claudia Sheinbaum ajustó a la baja su pronóstico de crecimiento para la economía mexicana para 2025. Prevé que avance entre 1.5 y 2.3% anual, luego de que en las estimaciones del Paquete Económico 2025 consideraba un dinamismo de entre 2.0 y 3.0 por ciento.
Para 2026, se anticipa “un escenario de menor incertidumbre externa, lo que permitirá un crecimiento económico más sólido”, con una expansión proyectada entre 1.5 y 2.5%, rango inferior al de 2.0 y 3.0% vaticinado antes.
El pronóstico es alto comparado con el 0.5% esperado por los analistas encuestados por Banco de México.
De acuerdo con la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), la revisión a la baja respecto a las estimaciones del Paquete Económico 2025 responde a una desaceleración en la inversión residencial.
A lo anterior se suma una menor expansión en la minería petrolera y efectos persistentes de choques de oferta provenientes del año anterior.
“Adicionalmente, la incertidumbre en torno a la dirección de la política comercial bilateral de Estados Unidos y los ajustes en su relación con otros socios comerciales han generado un incremento sensible en la cautela en la inversión y el consumo privados, afectando su dinamismo en el corto plazo”, apuntó en los Pre-Criterios 2026.
No obstante, la dependencia considera que la economía mexicana mantendrá la trayectoria de crecimiento positivo debido a que la demanda interna sólida.
“A pesar de un entorno externo incierto por las tensiones comerciales globales y los conflictos geopolíticos, México cuenta con una economía más diversificada y un mercado interno robusto, lo que mejora su capacidad de respuesta ante choques internacionales.
“El consumo de los hogares y la inversión pública y privada seguirán siendo los principales motores del PIB”, expuso.
En ese sentido, mencionó que el consumo privado se fortalecerá por la creación de empleos, el crecimiento de los salarios y un mayor acceso al crédito.
En tanto, “los programas sociales seguirán elevando el ingreso de los hogares y reforzando su poder adquisitivo”.
“El crecimiento de los programas sociales ha fomentado mayor inclusión financiera entre los beneficiarios, permitiéndoles acceder a productos financieros y mejorar su capacidad de ahorro y planeación económica. Actualmente, casi la mitad de los receptores de estos apoyos adquirieron su primer producto financiero mediante la cuenta bancaria en la que reciben estos recursos.
“La mayor bancarización y acceso al crédito brindarán un soporte adicional al consumo privado, permitiendo a los hogares contar con mejor acceso a financiamiento y fortalecer su capacidad de respuesta ante imprevistos económicos”, expuso.
Sobre la inversión, contempla que avanzará con fuerza gracias a proyectos de infraestructura logística y energética que mejoran la competitividad, favorecen el nearshoring y refuerzan la integración de México en las cadenas globales de valor.
“Los Polos de Desarrollo para el Bienestar serán un catalizador clave del crecimiento, con la construcción de 100 parques industriales en 10 sectores estratégicos que atraerán inversión, generarán empleos bien remunerados y promoverán encadenamientos productivos nacionales.
“En el caso de la inversión pública, ésta se enfocará en proyectos estratégicos de alto impacto, orientados al desarrollo regional y la integración del mercado doméstico”.
Entre estos, destacó la rehabilitación y expansión de infraestructura ferroviaria, la modernización de puertos y carreteras, así como el fortalecimiento del Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec, que se proyecta como un nuevo eje logístico global.
Asimismo, indicó que se acelerará la transición energética, con un aumento en las inversiones destinadas a energías renovables.
En el sector de la construcción, añadió, el Programa Nacional de Vivienda para el Bienestar impulsará la construcción de más de 125 mil viviendas en 2025 y 875 mil entre 2026 y 2030, promoviendo el acceso a vivienda digna y estimulando el crecimiento de la construcción residencial.
Es importante señalar que la SHCP espera una reducción de la incertidumbre comercial sobre la relación trilateral entre México, EU y Canadá en los próximos meses, misma que generaría un impulso adicional a la inversión privada, particularmente en parques y naves industriales y en sectores altamente integrados en la región, como la industria automotriz.

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